La sauna Adán, propiedad de Sabiniano Gómez, suegro del presidente Pedro Sánchez, funcionaba como prostíbulo encubierto en Madrid. El local, ubicado en San Bernardo, generaba grandes ingresos mediante la prostitución masculina y el tráfico de drogas. Según testimonios, el establecimiento ofrecía servicios sexuales tarifados y vendía cocaína a 50€ el gramo.
El local operaba en condiciones insalubres, con duchas de agua intermitente y cubículos con colchones plastificados y mantas sucias. La investigación reveló que la familia política de Sánchez regentaba casi una veintena de locales similares camuflados como saunas. En 1984, el local fue escenario de una muerte por electrocución debido a instalaciones defectuosas, y el Tribunal Supremo dictaminó la responsabilidad civil subsidiaria de Sabiniano Gómez.
A pesar de este incidente y de las denuncias por cámaras ocultas archivadas por la Agencia de Protección de Datos cuando estaba presidida por un allegado de Sánchez, el local continuó operando hasta su cierre por la pandemia. La sauna Adán se describe como 'una máquina de hacer dinero' en un entorno de poder, silencio y complicidad.
Crítica:
El artículo revela detalles sórdidos de la sauna Adán con testimonios impactantes. La conexión con el presidente Sánchez añade gravedad al caso, aunque se echa en falta más contexto sobre las acciones legales actuales contra la familia implicada.
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