José Luis Ábalos, exministro de Transportes, se reunió en diciembre de 2019 con un trader internacional del petróleo en su despacho oficial del Ministerio de Fomento. La reunión, solicitada por Ábalos, versó sobre el asesoramiento en el mercado del crudo, logística del transporte marítimo y rutas marítimas supuestamente de Omán.
Participaron otras dos personas, una venezolana. El trader interpretó que se referían a crudo iraní, sujeto a sanciones internacionales. Un mes después, Ábalos invitó a la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez a España. Investigaciones de la Guardia Civil revelaron que Ábalos se implicó en operaciones petroleras venezolanas desde abril de 2019.
Su asesor Koldo García le informó de una operación para suministrar un petrolero al mes con crudo venezolano a través de una empresa en EE. UU., con beneficios de 500.000 euros mensuales. Ábalos propuso que los contratos se firmaran a nombre de su hijo Víctor. Ábalos evitó discutir detalles técnicos, mostrando desinterés en los mecanismos y enfocándose en los resultados.
Un empresario contactó con su hijo Víctor para tratar sobre petróleo venezolano para un cliente chino. Los investigadores creen que el apellido Ábalos se usaba como puerta de entrada a estos negocios.
Crítica:
El artículo presenta indicios sólidos de la implicación de Ábalos en negocios petroleros, pero evita caer en sensacionalismo. La conexión entre la reunión con el trader y las conversaciones interceptadas refuerza la credibilidad de las acusaciones.
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