En un ataque sin precedentes, el grupo ecoterrorista Vulkangruppe dejó sin luz a 45.000 hogares y 2.200 comercios en varios barrios de Berlín el pasado sábado, coincidiendo con una ola de frío que llegó a rozar los diez grados bajo cero. El grupo, conocido por sus acciones radicales contra la industria de los combustibles fósiles, destruyó cinco cables de alta tensión y diez de media tensión en un puente sobre el canal de Teltow utilizando artefactos incendiarios.
En su carta de reivindicación, alegaron que su objetivo no eran los hogares con menos recursos, sino la infraestructura energética. Sin embargo, el apagón afectó gravemente a hospitales, residencias y miles de hogares que se quedaron sin calefacción. La situación se prolongó durante varios días, hasta el miércoles por la tarde, generando críticas al gobierno local liderado por el alcalde Kai Wegner de la CDU por la tardanza en resolver el problema.
Para paliar la situación, se distribuyeron decenas de generadores diésel por los barrios afectados y se habilitaron refugios y comedores comunitarios para los más vulnerables. La compañía eléctrica Stromnetz Berlín, que opera en la ciudad, calificó los daños como especialmente complejos y situados en el 'corazón' de la red eléctrica berlinesa, una de las más extensas de Europa con 35.000 kilómetros de cable.
Los trabajos de reparación involucraron a 100 especialistas de la compañía y expertos de la empresa austriaca ETN. El incidente ha reavivado el debate sobre la seguridad de las infraestructuras críticas en Alemania, justo cuando se discute en el Bundestag la Ley de Protección de Infraestructuras Críticas.
La empresa planea enterrar la totalidad de la red para 2033, pero críticos señalan que las inversiones en expansión podrían haber descuidado la seguridad. Analistas advierten que la seguridad total es imposible y proponen reforzar la protección de puntos críticos en lugar de hacer menos accesible la información sobre la red.
Este no es el primer ataque de Vulkangruppe; en marzo de 2024 se atribuyeron un incendio junto a la fábrica de Tesla en Grünheide, y se sospecha que también estuvieron detrás de otro incendio en septiembre de 2023 que afectó a cables de alta tensión. La Fiscalía General de Alemania investiga al grupo, que justificó su acción como un ataque contra un sistema que 'destruye el medio ambiente y el futuro'.
Crítica:
El artículo ofrece una cobertura detallada del incidente, pero podría profundizar más en las implicaciones políticas y sociales del ataque ecoterrorista. El título es directo y refleja el impacto del suceso.
Comentarios