El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha generado un gran descontento entre los guardias civiles al recortar drásticamente la frecuencia de limpieza en los cuarteles, pasando de cinco días a la semana a solo uno o dos. Esta decisión, recogida en la licitación del próximo contrato de limpieza (expediente A/0013/A/25/2), ha sido denunciada por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), cuyo responsable jurídico, Eugenio Nemiña Suárez, ha dado la voz de alarma.
La AUGC ha exigido explicaciones a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, sobre los motivos de esta reducción y cómo se determinará quién asumirá la limpieza en los días no cubiertos por el servicio. Los guardias civiles están indignados porque, además de trabajar en condiciones de suciedad, se destinan fondos públicos a limpiar las viviendas oficiales de altos mandos, incluyendo la de la propia directora.
La licitación contempla un presupuesto de 199.445.868 euros y establece frecuencias de limpieza variables para diferentes unidades, lo que la AUGC considera una 'contradicción e incongruencia técnica' que afecta especialmente a los puestos operativos en zonas rurales. La situación se agrava porque muchos cuarteles carecen de agua y los agentes llegan sucios después de realizar inspecciones en el campo.
La AUGC denuncia que, mientras se reduce la limpieza en las instalaciones operativas, se mantiene o incluso se aumenta en entornos administrativos como comandancias o la Dirección General. Además, se ha descubierto que la directora y una treintena de mandos tienen limpiadora en sus viviendas oficiales con cargo al erario público, lo que la AUGC califica de 'lamentable'.
Crítica:
El artículo expone con claridad el descontento de la Guardia Civil por los recortes en la limpieza de cuarteles, pero podría profundizar más en las implicaciones de seguridad y salud laboral. El titular es directo y refleja el tema principal.
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