La polémica arde en los pasillos del poder: dos figuras clave del Gobierno, María Jesús Montero y Óscar Puente, se han embolsado, cada uno, la friolera de 29.104,88 euros anuales, exentos de impuestos, del Congreso de los Diputados. El concepto: indemnización por vivienda en Madrid.
Lo sangrante es que ambos ministros residen en inmuebles oficiales, sufragados íntegramente por el Estado, un "chollo" revelado este martes por ABC. Montero, vicepresidenta primera, y Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, mantienen sus actas de diputados. Ella por Sevilla, él por Valladolid.
Aunque su sueldo como parlamentarios queda en suspenso al ser miembros del Ejecutivo, no renuncian a la dieta mensual que la Cámara Baja abona a los diputados elegidos fuera de Madrid. Esta compensación, de 2.078,92 euros al mes distribuidos en catorce pagas, teóricamente busca cubrir los gastos de alojamiento en la capital.
Pero aquí, la teoría y la práctica bailan al son de una controvertida sinfonía. La duplicidad de beneficios públicos es flagrante. Montero habita una vivienda habilitada dentro del Ministerio de Hacienda, curiosamente el mismo departamento que gestiona Patrimonio del Estado.
Puente, por su parte, disfruta de un ático de lujo, también propiedad de Patrimonio del Estado, a tiro de piedra del Congreso. Y ojo al dato: este ático fue reformado con una inversión pública que superó el millón de euros. No hablamos de un modesto piso; las fuentes conocedoras de la obra cifran en 1.067.082,59 euros el coste de su reforma integral, con posibles sobrecostes, incluyendo una climatización valorada en 200.000 euros y materiales de alta gama. La base legal de esta indemnización se ancla en el artículo 17.2 b) de la Ley del IRPF, que la blinda como "compensación por gastos" y, por ende, exenta de tributación.
La única vía para no percibirla sería una renuncia expresa. Ni Montero ni Puente han dado ese paso, a diferencia de otros compañeros del Ejecutivo que sí entregaron su acta de diputado. Desde el gabinete de Óscar Puente, lejos de la autocrítica, defienden la legalidad: "Es legal y la cobra como cualquier otro diputado que no es de Madrid", señalaron a ABC, restando importancia a la polémica y aludiendo a precedentes. Esta controversia sobre las dietas parlamentarias no es nueva.
Hace años que se critica que el Congreso abone compensaciones por alojamiento a diputados que, elegidos en provincia, residen permanentemente en Madrid. Sin embargo, el caso de Montero y Puente adquiere una resonancia particular. No solo no afrontan gastos de alojamiento, sino que viven en residencias oficiales gestionadas por el propio Estado.
Su patrimonio personal, que incluye inmuebles en Sevilla para Montero y en Valladolid y Alicante para Puente, tampoco parece ser un impedimento para beneficiarse de la vivienda oficial, las dietas parlamentarias y los servicios asociados al cargo ministerial, como vehículos y viajes oficiales. María Jesús Montero, en total, percibe 123.994,70 euros brutos anuales (94.889,82€ como vicepresidenta y ministra, más los 29.104,88€ de indemnización).
Óscar Puente, por su parte, ingresa 110.941,72 euros anuales, sumando su salario ministerial y las dietas exentas, según Newtral. Todo este engranaje vuelve a poner en la picota el sistema de indemnizaciones del Congreso y la imperiosa necesidad de mecanismos que impidan el cobro de compensaciones por gastos que, a todas luces, no se están produciendo.
Crítica:
El artículo destapa una realidad irritante: la "legalidad" a menudo choca con la decencia ética. Falta una condena más vehemente a una práctica que, aunque amparada en la ley, huele a privilegio inaceptable para cualquier ciudadano de a pie.
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