El cuerpo jurídico del Ministerio de Defensa ha alcanzado un hito controvertido con el ascenso a general auditor de María Dolores Plaza, esposa del general auditor Francisco Javier Granados y cuñada del general consejero togado Alberto Granados. Esta situación ha generado un escenario inédito, donde la familia Granados-Plaza representa casi el 30% de los generales en un cuerpo con solo once miembros en su generalato.
Los tres han ascendido en los últimos dos años, lo que ha provocado críticas internas y acusaciones de nepotismo. El ascenso de Plaza se produce después de que el coronel auditor José Miguel Alía, quien quedó primero en la puntuación objetiva para el ascenso, fuera relegado y decidiera pasar a la reserva de forma anticipada.
La decisión ha generado división entre los miembros del cuerpo jurídico, con algunos defendiendo la carrera y capacidades de Plaza, mientras que otros critican su falta de experiencia en misiones internacionales y su ascenso considerado favorecido por su relación con políticos del PSOE.
La nueva general auditor ocupará probablemente la vacante en la Fiscalía Militar del Supremo, mientras que su cuñado Alberto Granados dirige la Asesoría Jurídica General. La llegada de Plaza al generalato ha sido polémica, con debates sobre su falta de experiencia como asesora, fiscal o juez titular, y la ausencia de un doctorado en su perfil.
Crítica:
La noticia revela un caso de nepotismo evidente en el Ministerio de Defensa, con ascensos que parecen más relacionados con vínculos familiares que con méritos profesionales. La falta de transparencia en el proceso de ascenso de María Dolores Plaza y la omisión de José Miguel Alía, quien obtuvo la puntuación más alta, son particularmente cuestionables.
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