El Ministerio de Transportes, liderado por Óscar Puente, ha generado controversia al presentar un informe sobre el descarrilamiento de Adamuz el pasado 18 de enero, donde un tren Iryo sufrió el primer accidente mortal en una línea de Alta Velocidad en España. Aunque se aportaron pruebas geométricas y dinámicas realizadas a la soldadura rota, se omitió la prueba ultrasónica clave, que detecta fisuras internas en el raíl.
En su lugar, se presentó el resultado de una prueba realizada en el 'hilo izquierdo', es decir, el carril sano, no el roto. Diez días después, el 'error' no ha sido corregido. El dossier de 12 páginas incluía partes de inspección de Ayesa, contratada por 3,7 millones de euros, y especificaba que la prueba ultrasónica fue 'aceptada' sin revelar problemas, pero en el carril equivocado.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha recibido la documentación requerida, incluyendo el acta de la soldadura rota realizada en mayo de 2025.
Crítica:
El informe presentado por el Ministerio de Transportes genera más dudas que certezas. La omisión de la prueba ultrasónica clave y la presentación de resultados de un carril sano en lugar del roto es un error grave que cuestiona la transparencia de la investigación.
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