Un contrato por 14.990 euros para la Asistencia técnica en la redacción del anteproyecto de ley orgánica integral contra la trata y la explotación de seres humanos, adjudicado a un alto cargo destituido ocho meses antes, ha generado alertas en el Tribunal de Cuentas. El contrato, concedido en agosto de 2024, fue otorgado a quien había sido director general de Migraciones hasta diciembre de 2023 y que, un mes antes de la fecha de terminación prevista del contrato, fue nombrado de nuevo director general de Gestión Migratoria.
El máximo órgano de fiscalización considera que el Ministerio de Igualdad ya cuenta con órganos especializados capacitados para desempeñar cometidos como el que fue objeto de contratación, y que no se aprecia la naturaleza excepcional e imprevisible del objeto del contrato, lo que impidió utilizar otro tipo de procedimiento con mayores garantías de publicidad y concurrencia.
Además, no se solicitó presupuestos de al menos tres empresas, como establece la instrucción sobre contratos menores de 2019, y el contrato se adjudicó después de publicar un anuncio en la página web del Ministerio para la búsqueda de perfiles profesionales. Dos personas respondieron al anuncio y el contrato fue adjudicado al que reunía todos los requisitos del perfil publicado.
El Tribunal de Cuentas también destaca que el Ministerio de Igualdad no ha explicado por qué razones no pudieron atender la tarea contratada los órganos especializados que ya cuenta el Ministerio. El contrato incluyó una cláusula según la cual se regiría por el derecho privado, lo que podría convertir la naturaleza de la relación contractual en laboral, algo que contraviene la ley de contratos públicos.
El mismo adjudicatario también fue beneficiario de otro contrato menor, con un valor estimado de 14.900 euros, adjudicado el 4 de diciembre de 2024 por la Secretaría de Estado de Igualdad y para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres. El Tribunal de Cuentas ha advertido de los obstáculos de Igualdad durante el proceso de fiscalización, incluyendo la falta de información sobre la aportación concreta del adjudicatario y la no remisión de informes solicitados.
El Ministerio remitió un informe elaborado ad hoc por la Delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, pero no aportó más información. El certificado de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género previo al pago tampoco aporta más información. La situación ha generado críticas y ha puesto en relieve la necesidad de transparencia y control en la gestión de los contratos públicos.
Crítica:
La falta de transparencia en la gestión de los contratos públicos es alarmante, y la actuación del Ministerio de Igualdad en este caso es cuando menos cuestionable. La adjudicación de un contrato a un alto cargo destituido ocho meses antes es un claro ejemplo de la necesidad de un mayor control y supervisión en la gestión de los recursos públicos.
Comentarios