En la madrugada del 6 de abril de 2026, el Ministerio de Transición Ecológica publicó un comunicado que desglosaba un encuentro que se había celebrado el 2 de febrero de 2024 en el Palacio de Moncloa. La vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, actuando como secretaria de Estado de Energía, había sido invitada a dialogar con representantes de la industria de las renovables, entre ellos el presidente de Forestalia y varios directores de empresas del sector. El ministro Fernando Samper, quien presidió la comisión de investigación del Senado, confirmó el lunes que la reunión tenía como eje central la “importancia de la cadena de valor europea frente a Asia”.
Aagesen, según el ministerio, se encontró con el presidente de Forestalia y el secretario de Estado Manuel de la Rocha, además de un director de Energía. Se indicó que el objetivo era analizar el desarrollo de aerogeneradores destinados a mercados asiáticos. El mismo Samper, en la sesión del Senado, explicó que el encuentro se había celebrado “solo con Sara Aagesen, vi al presidente Pedro Sánchez a través de un cristal”, y que el ministerio estaba “inquieto” por la forma en que Forestalia planea avanzar en la producción de turbinas.
El presidente de Forestalia, quien se mantuvo en silencio, afirmó que la reunión también contó con la presencia de un auditor del sector. La diputada María del Rocío Dívar del PP cuestionó a Samper sobre la acusación de cohecho contra la Guardia Civil, vinculada a la expansión de renovables bajo Teresa Ribera.
En su intervención, Dívar denunció irregularidades en el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) y en el Ministerio de Transición Ecológica, señalando la participación de Domínguez en sociedades vinculadas a Forestalia. Samper negó cualquier conexión con Ribera o su gabinete, limitándose a describir la reunión como “de tipo técnico y centrada en el desarrollo de aerogeneradores destinados a Asia”. El caso, que se ha convertido en tema de debate político, plantea interrogantes sobre la transparencia en la toma de decisiones sectoriales.
La ausencia de documentos oficiales y la falta de nombres concretos en la agenda de Moncloa generan dudas sobre la verdadera naturaleza de la conferencia. A la vista de la creciente presión mediática y la mirada crítica del Senado, la administración deberá clarificar los propósitos y resultados de la reunión para evitar especulaciones que puedan empañar la imagen de la transición energética del Gobierno.
Crítica:
El título suena a conspiración sin pruebas concretas. Falta claridad sobre la real agenda de la reunión.
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