El PSOE, con la misma pasión que un vendedor de garrafas de vino, propone que la infancia se pase por los restos de la represión franquista como si fueran las nuevas “paradas de la feria”. La moción, presentada en el Senado el 12 de marzo, quiere que las aulas se conviertan en itinerarios de memoria: Valle de Cuelgamuros, el presidio del fuerte San Cristóbal de Pamplona y los campos de concentración que esparcen el territorio como una red de telarañas históricas. La Ley de Memoria Democrática ya incluyó la temática en el currículo, pero la propuesta del PSOE pretende “potenciar” esos lugares como “lugares pedagógicos”.
Se busca que los 20 % de jóvenes (18‑25 años) que, según una encuesta del CIS final 2025, todavía ven a la dictadura como algo positivo, descubran el verdadero precio de la tiranía. El número, no es una cifra de “casi un 20 %”, sino un llamado de atención a la fragilidad de la democracia. Los defensores del plan argumentan que las visitas son un arma contra el revisionismo que, como un algoritmo de redes sociales, filtra solo lo que apoya una narrativa autoritaria.
“Se trata de falsedades que se expanden fundamentalmente a través de las redes sociales, que utilizan algoritmos que favorecen los discursos extremistas, influencers que difunden discursos del odio frente a aquellos que no profesan su verdad única”, dice el portavoz del PSOE. Sin embargo, la moción carece de un cronograma concreto: ¿quién pagará el transporte del autobús escolar? ¿Quién contratará a los guías? ¿Dónde se guardará el dinero que el Estado destina a la preservación de los restos? La propuesta se queda en la retórica sin un plan de acción tangible. En la práctica, los niños tendrían que recorrer un camino de las “fosas comunes” mientras el gobierno, con la misma rapidez con la que se venden refrescos en la calle, promete protocolos sin presupuesto.
La ironía es que, mientras la moción pretende “no repetir” la historia, la falta de detalle deja el riesgo de que las visitas se conviertan en un desfile más de propaganda que en una reflexión real. En última instancia, el PSOE ofrece un itinerario de memoria que, al igual que un recorrido turístico, necesita un mapa claro y un guía que no solo repita hechos, sino que los contextualice con la crudeza de la realidad.
Crítica:
El título suena como un anuncio de turismo histórico, pero la moción se queda sin un desglose financiero. Falta claridad sobre la logística y la viabilidad de las visitas.
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