El Gobierno deja sin ordenador a una treintena de funcionarios baleares: «Están de brazos cruzados»

Justicia en stand by

politica Una sala de juzgado vacía con mesas y sillas, pero sin ordenadores. Un funcionario con los brazos cruzados, mirando al techo con frustración.

La Justicia en Baleares se ha convertido en un circo sin ordenadores. Una treintena de funcionarios lleva un mes paralizados porque el Ministerio de Justicia no ha proporcionado equipos informáticos. La escena se repite por todos los juzgados: Vía Alemania, Sa Gerreria, Manacor...

La falta de medios es solo la punta del iceberg. La implantación de la nueva ley ha coincidido con un cambio en el sistema informático que ha agravado la situación. El programa tradicional, Minerva, presentaba carencias, pero permitía trabajar. Su sustituto, Atenea, debía ser el pilar de la digitalización, pero ha llegado incompleto.

La consecuencia es una operativa híbrida, confusa e ineficiente, en la que los funcionarios se ven obligados a alternar entre sistemas. La principal queja es la falta de estudio de cargas de trabajo. El servicio de tramitación, ya saturado antes de la reforma, no ha sido reforzado.

La situación se agrava por el agotamiento de la bolsa de interinos, lo que obliga a recurrir a personal sin cualificación específica. El clima laboral se ha deteriorado, con situaciones límite como la ansiedad y la jubilación anticipada. Desde el CSIF denuncian la falta de escucha por parte del Ministerio.

Las primeras incidencias se detectaron en julio de 2025, pero el proceso continuó sin ajustes significativos. La promesa de modernización choca con una realidad desordenada. La sensación es que se está dando un peor servicio público. La reorganización del trabajo ha introducido un modelo basado en servicios comunes, pero la carga de trabajo se ha disparado.

La creación del Tribunal de Instancia y la redistribución de funciones han dado lugar a un sistema en el que todos hacen de todo, pero sin control claro sobre los expedientes. El personal está perdido y sobrepasado, trabajando por las noches o en vacaciones para ponerse al día.

La rotación constante de expedientes añade un factor de descontrol. La Justicia, ya de por sí lenta, avanza ahora a un ritmo aún más exasperante. La falta de ordenadores es solo el comienzo de un problema mucho más grande. La pregunta es, ¿qué pasará cuando la situación empeore? El ministro Bolaños defiende que la reforma transforma miles de juzgados unipersonales en tribunales de instancia más eficientes, pero las manos de la Justicia describen un sistema más lento, más confuso y peor dotado.

La realidad es que la Justicia está en crisis y nadie parece saber cómo solucionarla. La situación es un desastre, un verdadero sablazo en la factura de la Justicia. Los funcionarios están de brazos cruzados, no por desidia, sino porque no tienen los medios para trabajar. La lista de la compra de la Justicia es larga, pero la cuenta es la que pagan los ciudadanos.

La pregunta es, ¿quién pagará la factura de esta crisis?

Crítica:

La noticia es tendenciosa y falta información sobre las medidas que se están tomando para solucionar el problema. El título es engañoso y no refleja la complejidad de la situación.

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