Hay quien dice que la familia es lo primero, y Julio Martínez se tomó el consejo muy en serio. Mientras el ciudadano medio se pelea con el banco por una comisión de cinco euros, Martínez montó una coreografía de administradores en el Registro Mercantil que haría palidecer a cualquier experto en escapismo.
La jugada fue sencilla: una vez que el rescate de 53 millones de euros para Plus Ultra estaba en el horno, Julio decidió que sus hermanos, como Manuel Martínez, ya no eran aptos para llevar el timón de sus sociedades. No es que hubieran perdido el talento, es que el negocio empezaba a oler a quemado.
En un despliegue de 'amor fraternal', Martínez limpió la gestión de sus empresas fantasma en un polígono de Petrer justo antes de que empezaran a llover los 527.417 euros desde la aerolínea.
Voli Analítica S.L., por ejemplo, cambió de jefe el 17 de marzo de 2021, apenas una semana después de que el Consejo de Ministros diera el visto bueno al dinero a través de la SEPI. Un timing quirúrgico. Lo mismo ocurrió con Nez Asesores, Agropecuaria Lucena S.L. —que convenientemente pagó más de 20.000 euros a la agencia de las hijas de Zapatero—, Rentas Emeritenses S.L., Zenebtimar S.L.
y Affita Capital S.L.
El clímax llega con Zenzap, una empresa con un nombre que parece un juego de palabras entre Martínez y Zapatero, donde Julio asumió el mando el 5 de mayo de 2021. El objetivo era claro: que sus hermanos siguieran cobrando dividendos como accionistas, pero que no tuvieran que dar explicaciones al juez.
Ahora, tras el volantazo procesal y la contratación de María Dolores Márquez de Prado, Martínez ha decidido que el silencio ya no paga. Ha confesado que José Luis Rodríguez Zapatero medió en el rescate y que el pacto era simple: un 1% de comisión camuflado bajo informes de consultoría y llamadas estratégicas con Delcy Rodríguez.
Una ingeniería financiera donde el dinero público sirvió de lubricante para los intereses privados.
Crítica:
El texto original es una mina de oro de indicios, pero peca de ser demasiado descriptivo y poco analítico sobre la facilidad con la que se movieron los fondos públicos. Se queda en la superficie del 'qué' sin profundizar en el 'cómo' fue posible tal descaro administrativo.
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