Hacer la guardia en carretera se ha convertido en un ejercicio de masoquismo financiero. Mientras el Ministerio del Interior presume de seguridad vial, la realidad en el asfalto es que Fernando Grande-Marlaska ha montado un sistema de 'tarifas low cost' para los agentes de Tráfico que haría palidecer a cualquier plataforma de economía colaborativa.
Estamos hablando de horas extra que se pagan a 12 euros brutos. Para que el ciudadano de a pie lo entienda: un servicio extraordinario de 8 horas se cobra a 96 euros, lo que deja al agente con unos 60 euros netos en el bolsillo. Siete eurillos la hora. Básicamente, el riesgo de morir atropellado en una nacional se cotiza hoy casi al mismo precio que limpiar un piso, ya que el salario mínimo para empleo doméstico es de 9,55 euros por hora.
La hipocresía alcanza niveles estratosféricos cuando miramos al vecino.
Mientras el guardia civil se conforma con migajas, los ertzainas cobran sus horas extra a 31,53 euros y los mossos a 25,39 euros. Es el mismo trabajo, el mismo asfalto, pero una cartera muy distinta. El resultado es lógico: la especialidad de Tráfico está en cuidados intensivos.
Solo se cubre el 13% de las plazas ofertadas. Nadie quiere entrar en un club donde el premio al sacrificio es que, si el turno se alarga a 10 horas, el valor de tu tiempo cae a 9,60 euros.
Pero el ahorro no termina en la nómina. Pere Navarro y Marlaska gestionan la flota con la generosidad de un tacaño en Navidad: coches insuficientes y maleteros en los Jeep Renegade que no sirven ni para una compra del súper, obligando a llevar el material en el asiento trasero.
Y para rematar la faena, cuando el termómetro marca más de 35°C y la ley exige coche, la respuesta oficial es que los agentes 'se hidraten' mientras siguen sudando en la moto. Una gestión brillante, si el objetivo era desmantelar la Benemérita desde dentro.
Crítica:
El texto original es un despliegue de indignación justificada, aunque roza el panfleto al omitir cualquier respuesta técnica del Ministerio. La comparación salarial es el clavo final, pero falta analizar el presupuesto total de Interior para dar contexto al 'ahorro'.
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