El 90% de los invasores de Ceuta no se presenta ante la Policía para ser devueltos a Marruecos

Ceuta: el triaje que nadie quiere hacer

politica Una ilustración conceptual y satírica. Un escritorio burocrático gigante con sellos y papeles oficiales en primer plano, y al fondo, una ciudad costera difuminada donde se ven siluetas humanas esquivando una cinta policial roja que flota sin sujetarse a nada. Estilo editorial de revista política, colores fríos y contrastes marcados.

Gestionar la seguridad en Ceuta se ha convertido en un ejercicio de optimismo surrealista. Mientras el ciudadano de a pie lucha por cerrar el balance mensual sin entrar en números rojos, el Ministerio del Interior parece jugar al escondite con 15.000 ilegales que han convertido la ciudad en su patio de recreo.

La cifra es lapidaria: el 90% de los citados para el triaje —ese trámite básico de huellas y fotos para poder devolverlos a Marruecos— simplemente pasan de la policía. De cada 100 citas, solo diez se presentan. Es como si el Gobierno hubiera enviado invitaciones a una fiesta a la que nadie quiere ir, pero donde todos quieren quedarse a vivir gratis. Lo más delirante no es la ausencia, sino la consigna.

Los agentes denuncian que desde arriba les piden 'suavidad'. Básicamente, que inviten a los invasores a acompañarlos y que, si deciden hacer un sprint en dirección contraria, no se use la fuerza. Un 'cachondeo' administrativo que deja a la Policía Nacional en una posición ridícula mientras el SUP advierte que quitar efectivos para mandarlos a la Península es como intentar apagar un incendio quitando mangueras. El balance oficial intenta maquillar el desastre: 13.101 retornos desde el 10 de agosto, 5.400 triajes de adultos y 310 de menores.

Pero la realidad de la calle es otra. Los asentamientos del Trampolín y El Tarajal han desaparecido, sí, pero los invasores no se han evaporado; ahora juegan al juego de las sillas en montes y 'pisos patera'. Mientras Juan Jesús Vivas amenaza con ir al Supremo porque el Gobierno ha dejado en el cajón el decreto para agilizar devoluciones, las mujeres de Ceuta viajan a Madrid para gritar que han perdido la libertad.

Al final, parece que la prioridad no es solucionar la crisis, sino dejar una 'herencia envenenada' para el siguiente turno.

Crítica:

La fuente se apoya excesivamente en 'fuentes policiales' anónimas, lo que le da un tinte más de denuncia sindical que de análisis neutral. El enfoque es puramente reactivo y omite la versión del Ministerio sobre la 'suavidad' operativa.

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