En el Ministerio de Asuntos Exteriores, el mérito es un concepto flexible, casi un accesorio opcional. José Manuel Albares ha terminado de cerrar el círculo en Brasilia, colocando a Cristina López Heras en una plaza de canciller que parece diseñada con regla y cartabón para ella.
Mientras el ciudadano medio pelea con el banco por una comisión de cinco euros, aquí se juega a la ingeniería salarial: se modificaron las condiciones del puesto el pasado 20 de agosto para que un funcionario A1 pudiera optar a él, permitiendo que López Heras pase de ganar 90.000 euros en Madrid a embolsarse unos 130.000 euros brutos.
Un 'subidón' de 40.000 euros que, sumado a una residencia oficial pagada con el dinero de todos, hace que el traslado parezca más un premio de lotería que un nombramiento administrativo.
La trama tiene el aroma clásico del 'clan'. El sindicato CSIF ya había puesto el grito en el cielo denunciando que López Heras colocó a su hermano, José Enrique López Heras, en Bogotá sin cumplir los requisitos.
Pero en la diplomacia de Albares, los vínculos familiares son el mejor currículum. El ministro ha ignorado los recursos de reposición y las advertencias sindicales, siguiendo una hoja de ruta que recuerda al caso de Consuelo Femenía, la esposa de Pedro Duque, quien encadena embajadas (Malta, Países Bajos y ahora Brasil) sin pisar los servicios centrales, como si el Ministerio fuera un hotel de lujo con check-in prioritario.
La pieza final del puzzle es el marido de López Heras, recién nombrado consejero en la misma embajada.
Todo encaja: sueldo al alza, casa gratis y pareja al lado. Una gestión de recursos humanos que deja al funcionario de a pie mirando desde la barrera, preguntándose si el verdadero requisito para triunfar en Exteriores es, sencillamente, saber a quién saludar en el pasillo.
Crítica:
El texto original es una mina de oro de nepotismo, pero el periodista se queda corto al no conectar explícitamente la red de favores con la gestión presupuestaria global. Es una crónica de 'enchufes' que necesita más datos sobre el coste real de esas residencias oficiales.
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