Cuando la luz del amanecer se cuela por las ventanas de las oficinas, la sombra del estrés ya está allí, lista para devorar la tranquilidad de los trabajadores. En el minuto cero del día, Jesús Jiménez, entrevistado en "Es la Mañana de Fin de Semana" de esRadio, declara que el bienestar del ser humano se alimenta de la labor que sostenemos, y que esa actividad "genera mucho estrés y muchas situaciones difíciles que hay que saber afrontar".
Jiménez avanza que la sobrecarga laboral —toda aquella que obliga a un empleado a cumplir tareas en un plazo inminente— afecta a la salud laboral, mientras que la inseguridad derivada de contratos temporales encadenados también alimenta la ansiedad colectiva. Entre las tres cuartas de la tarde, María Ibáñez toma la palabra y subraya que la base de una buena salud mental se construye desde la infancia.
"Uno tiene que aprender a resolver sus propios problemas en cualquier ámbito, y eso lo aprende uno desde muy pequeño", asegura. La educación emocional, según ella, debe enseñar a transformar conflictos en oportunidades, evitando la reacción automática de enfado o huida. Cuando el miedo al futuro, la precariedad o la dificultad para conciliar el sueño se materializan en el pecho del trabajador, Ibáñez recomienda observarlo sin amplificarlo.
Si la atención se dirige a la angustia, la ansiedad se desacelera, lo que evita que el trabajador se convierta en un crítico autocrítico, un esclavo de su propia culpa. El estrés, puntualiza Jiménez, no distingue jerarquías. Los directivos, aunque menos visibles, sufren el desgaste de decisiones sin interlocutor cercano; la presión se acumula y se vuelve invisible.
La falsa inmunidad del éxito se desmantela cuando ambos expertos señalan que el dinero no cura el miedo al futuro: "El tener mucho dinero no quita el miedo al futuro ni el estrés". Incluso los más estables financieramente, recuerdan los recuerdos de escasez de su infancia, y esas sombras persisten. Al final, la solución se muestra clara: la gestión de conflictos y la inteligencia emocional.
La actitud de ir al trabajo cargada de enfado interior solo alimenta la tensión. Jiménez resume como estrategia central el saber solucionar conflictos con compañeros, subordinados e incluso consigo mismo. Así, el bienestar laboral se convierte en una construcción activa, donde la educación temprana, la atención al miedo y la comunicación abierta son los pilares que sostienen la salud mental en el trabajo.
Crítica:
El texto se siente como un manual de autoayuda sin datos estadísticos que lo sustenten. Además, la ausencia de ejemplos concretos deja al lector con la sensación de una teoría vacía.
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