Crítica:
El título refleja perfectamente el contenido de la noticia. La información está bien estructurada y aporta detalles relevantes sobre el caso.
La Policía Nacional detuvo el 20 de Noviembre a una mujer colombiana de 55 años en Gijón por realizar tratamientos médicos y estéticos sin titulación. La investigación comenzó en Septiembre tras denuncias de afectadas. Se incautaron 256 ampollas de medicamentos y material sanitario sin documentación. La detenida, en situación irregular en España, utilizaba su domicilio como centro sanitario sin licencia. La Policía sospecha que los medicamentos podrían haber sido importados desde Estados Unidos. La detenida fue puesta a disposición del Juzgado de Guardia. La Policía Nacional advierte que los tratamientos médico-estéticos deben ser realizados por profesionales cualificados y en centros autorizados.
Un juzgado de Lugo investiga la muerte de una mujer de 33 años arrollada por una vaca desbocada durante el desfile de ganado en San Froilán el 5 de octubre. La víctima falleció quince días después de ingresar en el HULA. La Policía Local entregó su atestado y la Policía Nacional investiga posibles imprudencias. El alcalde, Miguel Fernández, destacó el trabajo del operativo de seguridad y calificó el accidente de 'cúmulo de circunstancias desgraciadas'. El gobierno local contó con Policías Local y Nacional y seguridad privada. El PP pidió una comisión de investigación y transparencia. El alcalde anunció posibles modificaciones en el plan de seguridad para la próxima edición.
El número de denuncias por violencia de género aumentó un 2,69% en el segundo trimestre de 2025 respecto al mismo periodo de 2024, alcanzando 51.897 denuncias. Las víctimas que denunciaron fueron 47.710, un 3,41% más que en 2024. De ellas, el 61,66% tenían nacionalidad española. Las denuncias presentadas por la propia víctima fueron el 70,81%. La tasa de víctimas por cada 10.000 mujeres aumentó a 19,2. Canarias (33,7), Baleares (27,6) y Comunidad Valenciana (24) superaron la media nacional. El 12% de las víctimas renunciaron a declarar. Se solicitaron 12.661 órdenes de protección, de las que se concedieron el 67,7%. Las sentencias dictadas fueron 16.206, de las cuales el 82,58% fueron condenatorias. Los juzgados de violencia sobre la mujer celebraron 2.037 juicios por delitos leves. Se impusieron 15.322 medidas judiciales penales de protección y 5.054 medidas cautelares civiles.
Un motín, que involucró a 74 menores extranjeros no acompañados (MENA), estalló en un centro de Valencia durante la cena, según denuncias de cuatro trabajadores en el programa 'En Boca de Todos'. El altercado se originó por quejas sobre la comida, escalando rápidamente a agresiones físicas, destrozos materiales y lesiones a varios empleados. Los trabajadores, auxiliares de contención educativa, no vigilantes de seguridad, describieron cómo la situación se descontroló cuando los menores empezaron a tirar platos de comida sin probarlos, golpear mesas y alterar el ambiente. Aproximadamente 40 de los 74 menores presentes actuaron con particular violencia. El menú de la noche incluía verduras con pollo y patatas como primer plato, y pescado con arroz tres delicias como segundo, seguido de postre, lo que los empleados consideraron equilibrado y no justificante de tal reacción. Los cuatro empleados agredidos sufrieron golpes y amenazas, y algunos requirieron asistencia médica. A raíz del incidente, se presentó una denuncia formal acompañada de partes de lesiones e imágenes de los daños. Sin embargo, los trabajadores denunciaron haber sido apartados temporalmente del centro con un expediente laboral abierto, aunque siguen cobrando, interpretando esto como una maniobra para justificar un despido procedente en lugar de uno improcedente. Este conflicto ha generado una sensación de desamparo en el personal, que lamenta la falta de gratitud y la recurrencia de problemas con un grupo de menores que busca crear tensión. El centro ha sido objeto de quejas vecinales por altercados y problemas de convivencia desde su apertura. Los empleados esperan ser reintegrados, pero temen represalias, alegando que se les culpa de una situación que no provocaron, sino que intentaron contener. La situación subraya la necesidad de soluciones que garanticen la seguridad de trabajadores y vecinos en estos centros.
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ratifica el despido disciplinario de una teleoperadora con más de 7 años de antigüedad. La trabajadora acumuló 1.500 llamadas fallidas en 2 meses y usó el ordenador para actividades personales. La justicia desestimó su recurso al considerar que hubo un incumplimiento grave de sus obligaciones laborales y que la empresa justificó el despido por disminución continua del rendimiento, incumplimiento de la buena fe contractual y retrasos reiterados. La sentencia destaca que la empleada no logró refutar las pruebas presentadas y que no existían indicios de tolerancia previa por parte de la empresa. El tribunal avaló el despido como procedente debido a la falta de productividad y conducta profesional inadecuada.
El abogado laboralista Juan Manuel Lorente advierte que faltar 3 días seguidos sin justificar puede considerarse baja voluntaria tácita, resultando en pérdida de indemnización y paro. La empresa puede enviar un burofax y tramitar la baja en la Seguridad Social. Lorente explica que un despido disciplinario posterior puede investigarse por el SEPE y la Inspección de Trabajo. Si se demuestra que el trabajador faltó sin justificación, deberá devolver el paro cobrado y se le cortará la prestación por desempleo. Las consecuencias incluyen posibles responsabilidades adicionales según el Estatuto de los Trabajadores. Lorente desaconseja esta estrategia por considerarla perjudicial para el trabajador. El SEPE y la Inspección de Trabajo podrían iniciar investigaciones para esclarecer los motivos del despido. La baja voluntaria tácita y el despido disciplinario son los dos escenarios posibles, ambos con graves consecuencias. El abogado enfatiza que el trabajador acabará en peor situación que al inicio.
Una mujer que ocupaba un piso en la calle Miquel Santandreu de Palma ha sido condenada a pagar 7.744 euros al propietario por los daños estructurales causados por la instalación de una piscina de 6.000 litros en la terraza. La sentencia, adelantada por el diario Última Hora, también le impone una multa de 270 euros por un delito leve de usurpación y ordena su desalojo. La acusada tiene hasta el 26 de octubre para abandonar la vivienda voluntariamente; de no hacerlo, se procederá al desalojo el día 28 de octubre. La mujer residía en el inmueble desde el mes de mayo y en julio instaló la piscina desmontable, ignorando las advertencias del propietario para que deshabitara el piso desde agosto. Los vecinos alertaron a los Bomberos tras percibir crujidos en el edificio debido al peso de la piscina, estimada en unas seis toneladas. Los Bomberos ordenaron vaciar la piscina para evitar mayores daños estructurales, pero no pudieron ejecutar el desalojo, que recayó en la Justicia. Este incidente subraya el riesgo estructural de instalar piscinas en terrazas sin consultar a profesionales. Los Bomberos, a través de redes sociales, aconsejan contactar con un arquitecto o aparejador antes de montar cualquier estructura pesada en terrazas, destacando el "peligro estructural" que estas acciones representan, especialmente en verano. La celeridad del desalojo en este caso se atribuye a los daños materiales causados por la piscina.
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