Crítica:
El artículo es informativo, pero podría profundizar más en los aspectos de entrenamiento y socialización de los perros protectores. El título es atractivo y refleja el contenido.
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En la era digital actual, sostener el celular permanentemente en la mano se ha convertido en una conducta habitual para muchos. Sin embargo, según la psicología, este hábito puede revelar patrones emocionales y cognitivos profundos que van más allá del simple entretenimiento o necesidad laboral. Desde Psychology Today, se identifican cuatro rasgos perjudiciales asociados a este comportamiento: ansiedad y neuroticismo, miedo al aburrimiento, regulación emocional reducida y apego o dependencia al dispositivo. Personas que revisan constantemente su teléfono suelen experimentar ansiedad ante la posibilidad de perderse algo importante, lo que genera una vigilancia permanente sobre la pantalla. Este comportamiento también se vincula con el neuroticismo, relacionado con la tendencia a preocuparse excesivamente. Además, el miedo al aburrimiento lleva a las personas a recurrir al teléfono como escape inmediato ante cualquier instante de quietud, impidiendo desarrollar tolerancia al silencio o a la reflexión personal. El uso excesivo del celular también interfiere con la gestión de emociones, reduciendo la habilidad de afrontar situaciones difíciles de manera saludable y debilitando la resiliencia emocional a largo plazo. Finalmente, la dependencia psicológica al dispositivo se manifiesta en la nomofobia, o la sensación de incomodidad al no tener el teléfono cerca, reflejando un vínculo emocional profundo con la tecnología. Reconocer estos patrones es el primer paso para establecer límites saludables y recuperar el equilibrio entre el mundo digital y el real.
En la era digital donde las selfies y las redes sociales dominan, mantener un gesto serio o neutro en las fotos es una elección que puede revelar aspectos interesantes de la personalidad. Según Psychology Today, esta decisión no siempre responde a timidez o frialdad, sino que puede estar asociada con cuatro rasgos destacados: alta conciencia y dedicación, perfeccionismo, profesionalismo y competencia, y baja extroversión o amabilidad. Las personas que evitan sonreír en fotos suelen ser altamente responsables y comprometidas, y priorizan transmitir seriedad y control. El perfeccionismo también juega un papel importante, ya que estas personas analizan constantemente su imagen y optan por gestos sobrios que consideran más seguros y naturales. En contextos profesionales, una expresión seria se asocia con autoridad y competencia, lo que refuerza la identidad laboral y la credibilidad. Finalmente, la baja extroversión puede manifestarse en una expresión neutral que funciona como un límite para proteger su espacio personal. No sonreír en una foto no define completamente la personalidad, pero ofrece pistas valiosas sobre cómo una persona se percibe a sí misma y al mundo.
La recogida de biorresiduos en las zonas rurales de Burgos no despega. Menos de 500 personas se beneficiaron de las bonificaciones de la tasa de basuras por usar el quinto contenedor más de 75 días al año. El Consorcio Provincial de Residuos ha decidido posponer la colocación de recipientes marrones en municipios entre 200 y 300 habitantes. La falta de concienciación y el bajo uso del contenedor marrón están vinculados directamente al recibo, que podría volver a subir este año. El despliegue del quinto contenedor comenzó en enero de 2023 y se han enviado más de 70.000 tarjetas a ayuntamientos de más de 300 habitantes. Sin embargo, menos de 5.800 vecinos del Burgos rural usaron la tarjeta para abrir el contenedor. La recaudación del Consorcio Provincial de Residuos ha aumentado un 35% con respecto a 2024, lo que supone 2,7 millones de euros más. El Consorcio cuenta con 11 millones de presupuesto para este ejercicio, 300.000 euros menos que en 2025.
Un niño sentado en su trona, concentrado en su plato, y de pronto, tira la comida al suelo a propósito. Esta escena cotidiana puede ser desesperante para los padres. Según la nutrióloga Niria Treviño, este comportamiento es normal, especialmente durante los primeros meses de alimentación complementaria. Los niños tiran comida al suelo como parte de su exploración del mundo que les rodea, probando texturas, sonidos y gravedad. La forma en que los padres responden a este comportamiento puede reforzar o disminuir su frecuencia. En lugar de reaccionar con órdenes o enfado, Treviño sugiere explicar con calma lo que ocurre, estableciendo límites claros y respetuosos. Un estudio publicado en la revista Appetite respalda esta aproximación, mostrando que una intervención basada en 'responsive parenting' reduce las prácticas basadas en la presión o las recompensas y favorece rutinas más previsibles. La clave está en cambiar la forma de responder a los niños durante las comidas, entendiendo que su comportamiento no es desobediencia, sino parte de su desarrollo.
La moda de señalar a padres por usar pantallas con sus hijos ha llegado a un punto en el que la preocupación por la salud infantil se ha convertido en un linchamiento público. El psicólogo Alberto Soler advierte que juzgar a otras familias por recurrir a móviles o tablets es inquietante y que debemos reflexionar sobre nuestras propias acciones. La crianza ya es suficientemente exigente sin la necesidad de añadir juicio social. Soler plantea que las guías sobre uso de pantallas existen, pero las decisiones concretas que toma cada familia responden a una realidad que no vemos. No sabemos si ese niño lleva horas con fiebre y la tablet es la única forma de que pueda terminar la comida fuera de casa. Tampoco sabemos si esa madre está criando sola y necesita diez minutos de respiro o si ese padre acaba de salir de una guardia de noche. La crianza no se puede evaluar en una instantánea, y tal vez el verdadero problema no sean solo las pantallas, sino la facilidad con la que juzgamos. El psicólogo relata un caso en el que un niño utilizaba un comunicador aumentativo con pictogramas, pero desde fuera solo se veía una pantalla. Esto nos hace reflexionar sobre la importancia de no juzgar a otras familias sin conocer su situación. La crianza es complicada, y no necesitamos que las redes sociales amplifiquen nuestra vigilancia constante. En lugar de juzgar, tal vez deberíamos preguntarnos si nos gustaría que hicieran lo mismo con nosotros en uno de nuestros días más difíciles. Con un llamado a la reflexión y a la empatía, Soler nos invita a replantearnos nuestra forma de juzgar a las demás familias. Publicado el 24 de febrero de 2026, este artículo de María Machado nos hace reflexionar sobre la importancia de la empatía y la comprensión en la crianza.
Cuando un niño insulta, generalmente no se trata de mala educación, sino de una emoción mal expresada. Prohibir los insultos no funciona; en su lugar, es crucial enseñar a los niños a entender y gestionar sus emociones. La educación emocional es clave para ayudarles a reconocer sus sentimientos, comprender el impacto de sus palabras en los demás y expresar sus emociones de manera respetuosa. Estrategias como identificar y hablar de emociones, leer cuentos que abordan temas emocionales, practicar juegos de rol y reforzar positivamente las expresiones respetuosas son herramientas efectivas. Un estudio publicado en 2025 en Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health encontró una fuerte asociación entre el lenguaje agresivo en el entorno familiar y comportamientos agresivos en adolescentes, subrayando la importancia de abordar el tema de manera constructiva.
La sopa de fideos con verduras es un clásico de la cocina casera que ha pasado de generación en generación. Es nutritiva, deliciosa y fácil de preparar con ingredientes sencillos y económicos. A los niños les encanta porque es suave y fácil de masticar, y se puede adaptar a sus gustos. La receta básica incluye zanahoria, puerro, cebolla, patata, fideos finos, aceite de oliva y sal. Se cocina pochando las verduras, luego se añaden los fideos y opcionalmente garbanzos cocidos. Es un plato completo que alimenta más de lo que parece y mejora al día siguiente.
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