Conde Pumpido dilapida 30.000 euros para celebrar el Día de la Mujer en el TC con bolsos de regalo incluidos

TC regala bolsos de lujo… mientras las empleadas cobran el SMI

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  Una escena surrealista en un tribunal de justicia moderno: un escenario iluminado como un concierto, con una trasera gigante decorada con motivos feministas y el logo del Tribunal Constitucional. Sobre el escenario, 400 bolsos tote apilados en forma de pirámide, brillando bajo luces de teatro. Al fondo, un grupo de personas con trajes elegantes brindan con copas de vino caro mientras una cantante en un micrófono interpreta algo mainstream. En primer plano, una empleada de limpieza pasa con una escoba, ignorada por todos. El ambiente es de fiesta corporativa, pero el suelo está hecho de billetes de euro arrugados. Estilo: fotografía documental con toques de crítica social, colores fríos y contrastes marcados entre lo lujoso y lo precario. Sin rostros reconocibles, solo siluetas y detalles simbólicos.

El Tribunal Constitucional (TC) convirtió el Día de la Mujer en un after de lujo corporativo. Mientras el 70% de las mujeres en España gana menos de 1.500 euros netos al mes, el presidente Cándido Conde-Pumpido —ese gourmet de la justicia— se deshizo de 31.745,64 euros en un evento que olía más a influencer que a igualdad.

Bolsos de regalo incluidos. Sí, como lo oyes: 400 totes personalizados (1.234,20 €) para que las empleadas del TC se llevaran a casa el branding institucional mientras la vicepresidenta Inmaculada Montalbán Huertas —presente en el acto— firmaba cheques con la otra mano. Empecemos por lo simbólico: 1.210 € por una cantante (Julia Medina, vía La Mentira S.L.), porque evidently, el TC no es un juzgado de paz, sino un stage para performers.

¿Y la trasera del escenario? 7.997 € para cubrir una mesa como si fuera el backstage de un concierto de popstars, con diseño personalizado y señalética de emergencia (por si acaso la igualdad se desmorona y hay que huir). Mientras, Servis Complet —la empresa elegida— debe haber celebrado: otro contrato menor (menos de 15.000 €, así evitan licitaciones públicas) y otro sablazo en la factura. Pero el hito fue el almuerzo VIP: solo para 15 personas (incluyendo a las dos invitadas especiales), costó 1.219,90 € en comida y 10.780 € en vino español (sí, el TC tiene sommelier).

Ny Best Catering se llevó el pastel —y el reserva— porque, según el acta, «se ajustaba a las preferencias de la vicepresidenta». ¿Preferencias de Montalbán? Probablemente que el champagne no sea de supermercado. El resto de los empleados del TC, esos que no son VIP, que se conformen con el agua del grifo. El detalle que corona la obra: los 400 bolsos tote (sí, totes, esos que pesan más que la dignidad de un funcionario).

1.234,20 € por un accesorio que, en una tienda decente, costaría 3 € la unidad. Pero aquí no se trata de fast fashion, sino de marketing institucional: cada bolsa es un reminder de que el TC no solo juzga leyes, sino que también sabe brandear la igualdad. Random Marketing —la empresa ganadora— debe estar bailando flamenco con los ingresos. Lo mejor (o peor) es que todo es legal.

Contratos menores, sin concurso público, sin transparencia real. Como ese vecino que paga el after de su hijo con la tarjeta de la comunidad. El TC gastó más en decoración y merchandising que en formación contra el acoso laboral en sus propias oficinas. ¿Ironía del destino? Mientras Conde-Pumpido firmaba cheques, en la calle una mujer cobraba el SMI y soñaba con poder permitirse un tote de 3 €. Datos duros para digerir: - 31.745,64 € en un día (el equivalente a 2,5 salarios anuales de una empleada de limpieza del TC). - 10.780 € en vino (más que el presupuesto anual de muchas asociaciones feministas). - 400 bolsos para un evento donde ni siquiera se repartieron folletos sobre violencia de género. - Contratos menores que huelen a puerta giratoria: las mismas empresas repitiendo como en un casting de El Ministerio del Tiempo. La pregunta incómoda: ¿Este dinero no podría haber ido a algo útil, como becas para mujeres juezas o un fondo contra la brecha salarial en la administración? Claro que sí.

Pero en el TC prefieren que la igualdad se lleve de souvenir en un tote con el logo del tribunal. Porque al final, lo que no se ve no existe… y lo que no existe no se cuestiona.

Crítica:

El artículo desgrana los datos con precisión quirúrgica, pero pecaría de ingenuo si no señalara que la verdadera obscenidad no es el gasto en sí, sino la opacidad con la que se justifica. ¿Dónde está el informe de impacto social de este evento? ¿Por qué no se auditó si había alternativas más humildes (y igual de simbólicas)? La noticia es un espejo: refleja cómo las instituciones convierten lo público en privado, y lo privado en un banquete para pocos.

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