OMS mintió: Canarias pagó el pato
El crucero del hantavirus llegó a Canarias como un mal prestado. Mientras los pasajeros del MV Hondius —un barco de bandera neerlandesa con pasaportes de lujo— se pudrían en el mar como fruta estropeada, el Gobierno central decidió que las islas eran el dumping perfecto para su crisis. 24 horas fondeado, tres positivos confirmados en EE.UU. y Francia, y ni rastro del informe de la OMS que, según Sánchez, ‘exigía’ el desembarco. ¿Existe o no existe? La pregunta es tan absurda como el teatro político que la rodea.
Fernando Clavijo, presidente canario, no es hombre de medias tintas. Desde el primer momento, advirtió que Canarias no era un parking de emergencias sanitarias, sino un destino turístico con 2 millones de habitantes y una infraestructura sanitaria que, aunque robusta, no está diseñada para ser el colador de un crucero de 1.500 pasajeros en cuarentena. ’¿Dónde está el informe?’, preguntaba el pasado 10 de mayo, mientras el Gobierno central respondía con un ’lo pedimos, pero no nos lo dan’ que huele a excusa más que a transparencia. La OMS, por su parte, sale del paso con un comunicado firmado por Tedros Adhanom Ghebreyesus —el tipo que cobra 180.000 dólares al año por ‘recomendar’— justificando la decisión como un deber humanitario. Pero, ¿dónde está el papel firmado? ¿O es que ahora los informes de salud pública se manejan con ’confianza’ y ’buena fe’ como si estuviéramos en un whatsapp de vecinas?
El Gobierno de Pedro Sánchez jugó sucio. Usó una ley de seguridad marítima —esa que nadie lee, como el manual de instrucciones de un IKEA— para imponer el fondeo en la madrugada del domingo, bypasseando la autonomía canaria como si fuera un trámite burocrático más. ’Un acto de soberbia’, lo llamó Rosalina Dádiva, presidenta del Cabildo de Tenerife, mientras los jueces —sí, esos que el Gobierno suele ignorar cuando les conviene— desmontaban el argumento de la OMS como un castillo de naipes. ’España no está obligada a admitir el crucero porque lo diga la OMS’, sentenció el magistrado Fernando Portillo. Pero Sánchez prefirió hacer oídos sordos. Como cuando tu vecino te pide prestado 20 euros y luego te dice que ’no hay problema’ mientras se los queda todos.
El detalle más grotesco? Desembarcaron pasajeros sin test. ’¿Dónde está la preocupación por la salud pública?’, preguntaba Clavijo, mientras dos viajeros daban positivo en Europa. Tres casos confirmados, y el barco sigue en aguas tinerfeñas como un elefante en una cacharrería. ’Cada día que pasa, más riesgo’, advirtió Dádiva, pero el Gobierno central parece más interesado en lavarse las manos que en lavarse la conciencia. Mientras, la OMS twittea mensajes de ’humanidad’ y el Ministerio de Sanidad —dirigido por Mónica García, consejera en el Consejo Ejecutivo de la OMS— se escuda en un informe que brilla por su ausencia, como la honestidad en un reality show.
¿Quién ganó en este juego de tronos sanitario? Ni los canarios, ni los pasajeros, ni la credibilidad de las instituciones. Perdedores todos, pero especialmente los ciudadanos, que ahora deben pagar el pato de una gestión opaca, una burocracia sorda y un Gobierno que confunde ’solidaridad’ con ’imposición’. El MV Hondius ya se fue, pero el virus de la desconfianza sigue anclado en Canarias. Y lo peor: la próxima vez que un barco con problemas sanitarios necesite amarre, ¿quién va a creer que la OMS o el Gobierno actúan por ’responsabilidad’ y no por ’conveniencia’?
Datos duros que duelen:
- 1.500 pasajeros en el crucero, 148 en cuarentena desde hace semanas, algunos ’de luto’, todos ’asustados’.
- 3 positivos confirmados (dos en EE.UU., uno en Francia) tras desembarcar sin test previo.
- 24 horas fondeado en Canarias, ’el menor tiempo posible’, según Clavijo, pero ’cada día es un riesgo’, según Dádiva.
- ’Informe de la OMS’: ’no existe’ (según Canarias), ’sí existe’ (según Sánchez), pero nadie lo muestra.
- 180.000 dólares al año cobra Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, por ’recomendar’ soluciones.
- Ley de seguridad marítima: ’manual de instrucciones de un IKEA’, según los críticos.
- ’Conflicto constitucional’: ’Las relaciones están rotas’, sentencia Dádiva.
La ironía del siglo: Mientras el Gobierno central oculta informes, impone decisiones y luego culpa a los jueces de ser ’obstaculistas’, los canarios —como siempre— pagan el pato. No con dinero, sino con salud, con tiempo y con la certeza de que, cuando hay crisis, su autonomía es el ’colchón’ donde caen los errores ajenos. El MV Hondius se llevó el virus, pero dejó en Canarias el sabor amargo de una gestión que prioriza la imagen sobre la seguridad y la transparencia sobre la dignidad.
Mario Herrera