La operación de la UDEF obligó a Zapatero a suspender ‘in extremis’ un viaje a Venezuela

Zapatero canceló Venezuela por un auto de 2M

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  Una escena surrealista en un aeropuerto internacional al amanecer: un expresidente con maleta diplomática y traje elegante, pero con el billete de avión rasgado y un sobre judicial en las manos. Al fondo, una pantalla gigante muestra imágenes de un despacho registrado por policías con chalecos tácticos y, en otra pantalla, un gráfico financiero con flechas rojas que conectan cuentas bancarias, una aerolínea venezolana y un edificio con el logo de una petrolera estatal. La luz es fría, como la de un juzgado, pero con un toque de neón en los números (1.950.000€) que brillan como un letrero de neón en una calle oscura. Estilo: mezcla de fotografía documental y pintura expressionista, con colores desaturados excepto por los detalles clave (el billete, el sobre, los números).

El expresidente que se fue de viaje... y volvió en pijama judicial Imagínese: son las 7:45 AM, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ya tiene el pasaporte en el bolsillo, el billete de avión en el móvil y hasta el discurso preparado para la transición política en Venezuela.

Todo listo para un road trip diplomático con el hermano de la presidenta venezolana, Jorge Rodríguez. Pero entonces, como cuando su madre le dice que se le olvidó el cargador del móvil, la UDEF (la policía económica, para los que no están al día) le suelta un spoiler por escrito: ‘Oye, Zapatero, que te han imputado’.

Y así, in extremis, el viaje se convierte en un staycation forzado en Las Rozas, grabando un vídeo desde el salón para negar lo que aún no se sabe del todo. El auto que huele a gasolina y a malas decisiones El juez Calama (sí, el mismo que no perdona ni a los santos) ha destapado lo que parece una operación de tráfico de influencias con más glamour que un reality show.

Según el auto de 85 páginas (que ya está en la calle, porque el secreto se lo llevó el viento), Zapatero habría montado una red de intermediación para mover productos petrolíferos, oro y hasta acciones, como si fuera un trader en Wall Street pero con menos ética. Lo mejor: no se trata de un botellón en la playa, sino de casi 2 millones de euros (1,95 millones, para ser exactos) que, según el juez, acabaron en cuentas de sus hijas, pagando préstamos o comprando propiedades.

Sí, como cuando su vecino le dice que le ha tocado la lotería y al final resulta que era dinero de un sablazo corporativo. Las hijas, la agencia y el vídeo que no convence Mientras Zapatero se afanaba en grabar su desmentido express desde el sofá (como cuando su madre le pide que lave los platos y él pone la tele más alta), la UDEF registraba su despacho en la calle Ferraz —donde solo estaba su secretaria, no él, porque claro, ¿para qué arriesgarse a que le pillen con las manos en la masa?— y la empresa Whathefav, la agencia de comunicación de Laura y Alba Zapatero.

Allí encontraron el rastro de Inteligencia Prospectiva S.L., una empresa de venezolanos con olor a PDVSA (la petrolera estatal que en Francia y Suiza ya les han mirado con lupa). ¿Qué hacían las hijas del expresidente? Pues crear una web en chino y un vídeo corporativo para esta empresa, por el que cobraron una cantidad que aún no se ha desvelado.

Como cuando pides un café y te cobran por el azúcar. El detalle que lo delata: el ‘rescate’ de Plus Ultra El juez Calama no se corta un pelo: Zapatero habría intervenido directamente en operaciones internacionales de alto riesgo, como si fuera el CEO de una startup de alto voltaje.

Lo más gracioso (o trágico, según se mire) es que el expresidente niega haber hecho gestiones para salvar a Plus Ultra, una aerolínea venezolana que, según el auto, era clave en la trama. Pero el problema no es que mienta: es que el dinero ya está en las cuentas de sus hijas, como cuando tu compañero de piso dice que no ha tocado tu billetera y al final resulta que se ha comprado unas zapatillas con tu tarjeta. La ironía del destino (o la mala suerte) Mientras Zapatero se preparaba para dar lecciones de democracia en Venezuela, la justicia española le recordaba que en casa también hay que cumplir las reglas.

El hermano de la presidenta venezolana le invitaba a un acto político, pero el juez le invitaba a un juicio. La pregunta del millón es: ¿era Zapatero un diplomático o un intermediario? Porque mover petróleo, oro y acciones no es exactamente lo que se espera de un exmandatario que predica la transparencia.

O quizá sí, si lo que quieres es que te recuerden como el tipo que lo tenía todo: poder, influencia y un side business muy rentable. El dato que nadie menciona (pero debería) Lo más curioso es que, mientras los medios se afanan en hablar de blanqueo de capitales (que no es lo que le imputan), el juez Calama habla claro: tráfico de influencias, falsedad documental y organización criminal.

Es decir, que no se trata de un error de cálculo, sino de una operación estructurada. Como cuando tu primo montó un negocio de dropshipping y al final resultaba que era una pirámide financiera. La diferencia es que aquí los números son de verdad: 1,95 millones de euros, operaciones con PDVSA y un exsocio venezolano investigado en Europa.

¿Casualidad? Ni en un thriller de Almodóvar. El epílogo judicial: un vídeo y un billete de avión sin usar Zapatero grabó su vídeo desde casa, como cuando tu jefe te pide que expliques un error y lo haces desde el baño. Pero el problema no es el vídeo: es que el dinero ya está en las cuentas, las empresas ya han cobrado y el juez ya tiene las pruebas.

Mientras tanto, en Venezuela, el hermano de la presidenta sigue esperando su masterclass en transición política. Pero Zapatero se quedó en Madrid, con un billete de avión sin usar y una imputación que le recuerda que, a veces, los viajes de negocios acaban en juicios. Y no, no es el plot twist de una novela: es la realidad cuando el poder y el dinero se mezclan sin supervisión.

Crítica:

El artículo acierta al desmenuzar los datos duros, pero pecaría de ingenuo si no señalara que la omisión más grave es no profundizar en cómo la UDEF obtuvo pruebas de transferencias a las hijas de Zapatero sin que él estuviera presente en los registros. Además, el título original (‘Zapatero suspende viaje a Venezuela’) es un clickbait legal: suena a anécdota, pero el meat está en el auto judicial. Aquí se salva al integrar el contexto político-económico, pero falta un análisis sobre el papel de PDVSA en la trama, que huele más a corrupción sistémica que a un error puntual.

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