Sexo borrado: Igualdad a la carta
El Gobierno de Pedro Sánchez, autoproclamado adalid de la igualdad, parece haber perdido el norte... o, mejor dicho, el sexo. Sí, señoras y señores, del concepto biológico de sexo se ha decidido prescindir en los documentos oficiales sobre igualdad, sustituyéndolo por el sociocultural de género. ¿El resultado? Una nebulosa donde la mujer, esa categoría biológica con siglos de lucha, se diluye entre un abanico de identidades diversas. Más de 60 organizaciones feministas han alzado la voz, acusando al Ministerio de Albares de ignorar la base de la desigualdad femenina.
El Plan Nacional de Acción de Mujeres, Paz y Seguridad, vigente hasta 2030 y con una financiación que parece construida sobre arena (ningún Presupuesto General a la vista), alude al género 236 veces y al sexo, ¡solo 13! Como si el sexo fuera un detalle menor, una anécdota en la gran narrativa de la identidad. Y la cosa no mejora en otros ministerios: Asuntos Exteriores, Justicia, Igualdad... todos caídos en la trampa de confundir términos que, según la RAE, no tienen nada que ver.
La Fundación Mujeres, presidida por Elena Valenciano y generosamente subvencionada, prefiere mantenerse al margen de la polémica. Mientras tanto, el Gobierno sigue impulsando una ‘arquitectura feminista’ que parece más un laberinto ideológico. Ana Redondo, ministra de Igualdad, vende la idea de una “economía basada en la igualdad” que suena tan bien como hueca. La Escuela Virtual de Igualdad del Instituto de las Mujeres ofrece 10 cursos online donde el sexo brilla por su ausencia, mientras el género se pasea como un pavoneo. Y para rematar la faena, el Instituto de las Mujeres ha publicado una Nueva Guía de lenguaje inclusivo para la Administración, redactada por filólogas inglesas que se atreven a emitir juicios antropológicos y biológicos. La RAE tiembla. El sentido común se cuestiona. Y la mujer, en medio de todo este embrollo, se pregunta si esta ‘igualdad’ no es, en realidad, una forma más sutil de invisibilización.
Purificación Moya