Muebles de Cerdán: ¿Quién los pagó?
Con la sombra de la corrupción sobre la ciudad, la UCO desentrañó un entramado de pagos que no solo financiara el alquiler de la lujosa vivienda de Santos Cerdán en Hilarión Eslava 32, sino también el amueblado al gusto de su esposa, a quien la trama llamó ‘la Paqui’. El expediente, descubierto en la sede de Servinabar, contenía un folio con el logotipo de Acciona y anotaciones manuscritas que revelaban montos dispersos: 3 000, 4 000, 2 400, 3 000, 1 900, 2 500, 3 500, 3 500 y un 10 000 marcado con la palabra ‘muebles’, todos ligados por signos de suma. La evidencia mostró que los primeros 800 € de fianza, pagados el 7 octubre 2017, se destinaron al alquiler cerca de la Glorieta de Quevedo, mientras que, en noviembre, Servinabar comenzó a transferir mensualmente 800 € a Ezequiel Moreno Mozo, propietario de la vivienda en Cardenal Cisneros 65. Entre noviembre de 2017 y julio de 2018, el total de alquiler ascendió a 7 200 €. Tras la moción de censura de junio 2018, la trama cambió de objetivo y empezó a abonar una nueva cuota de arrendamiento para la casa de la calle Hilarión Eslava 32, con pagos mensuales que sumaron 45 055,93 € y una fianza de 2 450 € el 24 julio 2018, totalizando 47 505,93 €. Al término del contrato, Servinabar recibió 2 860,67 € de Gloria Puerto, quedando 44 645,26 € en manos del titular del inmueble. Además de los alquileres, los registros bancarios y los correos de Antxón confirman que la compra de muebles para la vivienda también se efectuó desde las cuentas de Servinabar, todo bajo la apariencia de una operación corporativa legítima. La UCO, con su meticulosa documentación, ha puesto de manifiesto cómo la trama de obras públicas, a través de Servinabar y con el respaldo visible de Acciona, manipuló los recursos públicos para beneficiar a Santos Cerdán y su familia, dejando un rastro de facturas, folios y transferencias que no dejan lugar a dudas sobre la magnitud del escándalo.
Mario Herrera