Rescate Tubos Reunidos: Un Negocio Familiar
El Gobierno, con la rapidez de un prestamista a puerta cerrada, inyectó 112,8 millones de euros en Tubos Reunidos en julio de 2021. Un salvavidas para una empresa que, según los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, ya estaba flotando boca abajo mucho antes de la pandemia. ¿El requisito indispensable para recibir la ayuda? No estar en crisis en 2019. Un pequeño detalle, aparentemente, porque el ebitda de Tubos Reunidos en 2019 fue de -21.785.000 euros, con una ratio de cobertura de intereses de -1,52. Es decir, quemando dinero a un ritmo que ni el más optimista inversor justificaría.
La cosa, además, viene con aroma a caso judicial. La sede de Tubos Reunidos fue registrada por la UCO en relación con el 'caso Leire Díez'. ¿Coincidencia? Difícil de creer cuando se descubre que Hirurok, un trío dinámico liderado por Leire Díez, Vicente Fernández (ex-presidente de la SEPI) y Antxon Alonso, recibió 114.950 euros a través de Mediaciones Martínez por, digamos, facilitar el proceso. En 2017 la empresa aún gozaba de un ebitda positivo de 11,8 millones, pero en dos años, como quien pierde el dinero en una tragaperras, el patrimonio neto se desplomó de 144,1 a 68,5 millones. Un agujero contable que ni la pandemia justificaba.
Ahora, en mayo de 2024, Tubos Reunidos ha presentado concurso de acreedores. La ironía es tan espesa que se corta con un cuchillo. ¿El plan de viabilidad? Renegociar la deuda con los mismos que la metieron en este berenjenal. Mientras tanto, la SEPI se defiende alegando que la empresa cumplió con los criterios, una afirmación que choca frontalmente con los datos contables. Un rescate que huele a podrido, y que demuestra que en política, a veces, las cuentas nunca cuadran.
Mario Herrera