La UCO de la Guardia Civil desmantela el 'operativo limpieza' de la abogada de Koldo García Izaguirre, Leticia de la Hoz. ¿El objetivo? Reconstruir la verdad a su medida. O, mejor dicho, a la del PSOE. La trama, tan enrevesada como la lista de la compra de un hogar con niños, apunta a una prefabricación de pruebas para silenciar a Carmen Pano, testigo clave en el caso SEPI.
La abogada, al borde de la imputación formal por coacción y soborno, envió a toda prisa una “cronología documentada” tras la declaración explosiva de Pano.
El quid de la cuestión: un chat de WhatsApp con Leire Díez, la fontanera del PSOE, convenientemente fechado para cuadrar con una exclusiva de THE OBJECTIVE.
Un detalle que, según la UCO, huele a montaje. Pero la cosa no acaba ahí. La defensa, desesperada, activó el modo “autodestrucción” en WhatsApp para borrar rastros. Un sablazo digital que, irónicamente, ha encendido todas las alarmas.
La oferta inicial: 50.000 euros, una ganga para comprar silencio.
Pero la subasta subió hasta los 250.000 euros, divididos en pagos para la boda de la hija de Pano, alquileres y una promesa de seguridad económica a largo plazo. Todo orquestado desde las oficinas de IDBO Consultants, con la consigna clara: “Amoldar la declaración, que no dijera que había llevado el dinero a Ferraz”.
Un ‘tirar de tarjeta’ desesperado para proteger a Ábalos y a Santos Cerdán. Las grabaciones de Leticia de la Hoz confirman la trama: el PSOE, en primera fila, intentando comprar voluntades y borrar pruebas. Y la UCO, con pruebas gráficas, desenmascarando la farsa. La verdad, como un zapato viejo, siempre acaba saliendo a la luz.
El magistrado Santiago Pedraz observa, impasible, el desmoronamiento del castillo de naipes.
Crítica:
La noticia se centra en las acusaciones, pero omite detalles cruciales sobre las pruebas concretas que posee la UCO. El título, aunque llamativo, es demasiado simplista y podría considerarse clickbait. Falta análisis sobre el papel de otros implicados.
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