Crítica:
El texto es largo, pero necesario. Excesivamente detallado en la cronología, pero la acumulación de datos es precisamente su fortaleza. El título podría ser más directo y menos ambiguo.
El texto es largo, pero necesario. Excesivamente detallado en la cronología, pero la acumulación de datos es precisamente su fortaleza. El título podría ser más directo y menos ambiguo.
Mientras tú te preocupas de si te va a dar para la cesta de la compra, en la cúpula de la Guardia Civil parece que había otras prioridades. La Unidad Central Operativa (UCO) recibió una orden clara: hacer la vista gorda en las investigaciones que pudieran salpicar al hermano del Presidente, David Sánchez Pérez-Castejón. Sí, como lo oyes. En julio de 2024, el entonces Director General de la Guardia Civil, Leonardo Marcos, descalificó como “totalmente prospectivo y malintencionado” un simple correo electrónico de la UCO, un correo que solicitaba información en el marco de una investigación judicial en Badajoz. Una investigación, ojo, que ya estaba en curso. La cosa no quedó ahí. Poco después, el DAO (División de Asuntos Internos) se personó en la UCO con un mensaje sutil como un martillo pilón: “pónganse de perfil”. Es decir, que en los casos con “afectación política”, la iniciativa la tenía que tomar el juez. ¿Para qué complicarse? Total, ¿qué más da si el hermano del Presidente está metido en líos? La UCO, en lugar de investigar, debía esperar a que un juez les dijera qué hacer. Un silencio cómplice que huele a chamusquina y a un agujero contable de confianza institucional. La pregunta que flota en el aire, mientras el ciudadano de a pie intenta cuadrar los números, es si esta “pasividad” selectiva es la nueva norma o solo un pequeño “despiste” burocrático. Porque, seamos honestos, el “ponerse de perfil” suele ser la coartada favorita de quien tiene algo que ocultar.
La agenda de Leire Díez, exmilitante socialista, es un manual de supervivencia en la política española. Dos años intentando pillar una reunión con el PSOE. Dos años. Como insistir en un bar para que te pongan una caña gratis. Y la consiguieron, claro, pero no por cortesía, sino porque a Begoña Gómez (la esposa del presidente) le dedicaron un escrutinio más intenso. El sumario, al que accedió Vozpópuli, revela que Ferraz, la sede del PSOE, organizó a las “cloacas” para protegerse. Imaginen la escena: una sala llena de gente con agendas negras y el olor a café rancio. La UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) vincula la reunión del 25 de abril de 2024 a la carta de Pedro Sánchez denunciando un “acoso y derribo”. Un sainete. Díez y su equipo ofrecieron a Santos Cerdán (ex secretario de Organización) información del caso Villarejo. La SEPI, el holding público, se convirtió en el patio trasero de la trama. Vicente Fernández, expresidente, y Antxon Alonso, socio de Cerdán, movieron hilos para amañar contratos, embolsándose hasta 731.545 euros en comisiones entre 2021 y 2023. Tubos Reunidos, rescatada con 113 millones de euros, les dejó un botín de 114.950 euros. La conclusión es clara: en política, como en el mercado, la oferta y la demanda dictan las reglas. Y a veces, la demanda es un problema judicial.
Emiliano García-Page, el presidente de Castilla-La Mancha, ha soltado la bomba. No, no una de esas bombas de confeti que prometen y no cumplen. Una bomba de realidad: el PSOE, según su diagnóstico, está más oscuro que la noche sin luna. Y ojo, no es que quiera el puesto de Pedro Sánchez, dice él, es que ve el partido “pulverizando” sus valores como si fueran azucarillos en un café con leche. El futuro, asegura, “será mejor después de Pedro Sánchez”. ¡Bendita ironía! ¿Será que el PSOE necesita una buena limpieza de cara, o simplemente un cambio de piloto? Page no se corta ni un pelo. Critica el “relativismo” del Gobierno, esa manía de hacer lo que sea necesario para agarrarse al poder. “Eso lo puede hacer un partido populista”, sentencia, como si el PSOE, de repente, se hubiera disfrazado de otra cosa. Y para rematar, le pide a Sánchez una moción de confianza, una especie de “¿sigues ahí, campeón?” en toda regla. Si no, España está “bloqueada”, y los Presupuestos Generales del Estado, como un coche averiado en mitad de la carretera. El PP y Vox, por supuesto, están disfrutando del espectáculo, como niños con juguete nuevo. Según Page, “están viendo cómo el PSOE se asa en una parrilla”. Y, mientras tanto, la sentencia sobre Puigdemont planea como una guillotina sobre la legislatura. Si el Tribunal Constitucional se retrasa, Puigdemont se queda en Waterloo. Si no… bueno, ya no tendrá que irse. Un culebrón político en toda regla, con Page como narrador mordaz y Sánchez como protagonista involuntario. El precio, claro, lo pagamos todos. Mientras tanto, la lista de la compra sigue subiendo y el sablazo en la factura de la luz no da tregua.
Santos Cerdán, el 'dos' de todo, parece tener una varita mágica para colocar gente. Y no cualquier gente. Miriam Serrano, la mujer que denunció acoso sexual al fiscal Grinda (un nombre que ya huele a chamusquina), encontró un hueco laboral cortesía de Leire Díez, la 'fontanera' socialista. ¿El precio? Un favorcito, un 'enchufismo' bien orquestado. La cosa no acaba ahí. La trama se complica con abogados colombianos, hoteles de lujo como el Radisson (pagado por la trama, claro) y reuniones en Ferraz donde Cerdán, con su habitual brevedad, se limita a hablar del “procedimiento judicial”. Un procedimiento que, casualmente, le molestaba a 'el one', o sea, a Pedro Sánchez. Los pantallazos de WhatsApp revelan cómo Díez insistía para que Serrano “insista para que la empleen”. Mientras tú rascas para pagar el alquiler, el PSOE utiliza la contratación pública como si fuera un juego de mus. La contratación de Miriam Serrano primero en la contrata de Residuos Urbanos de Jaén SA y luego en el Ayuntamiento de Alcaudete son la prueba de que la meritocracia es una leyenda urbana. Y mientras tanto, Yohir Akerman y Vytenis, con una generosidad sospechosa, se ofrecen a pagar los gastos de reactivar el caso Grinda. Un caso que, según la víctima, no quiere que le pase a nadie más. La operación 'rescate' de la denunciante tiene un coste, y ese coste lo pagamos todos. El fiscal Grinda, por su parte, sigue en su salsa, presuntamente extorsionando con sexting a menores. Una joya. La Audiencia, con el magistrado Pedraz al frente, intenta desentrañar el 'agujero negro' de las 'cloacas' socialistas. ¿Enchufismo puro y duro? ¿Operación de rescate? ¿O simple tráfico de influencias? La respuesta, como siempre, está en la cuenta corriente.
El Gobierno, con una mano en el corazón y otra en el bolsillo, ha desembolsado 51.457 € para un 'call center' de consuelo. ¿El motivo? Atender las quejas de los 'nietos del exilio', esos que ahora, con la Ley de Memoria Democrática de 2022, ven cómo el pasaporte español les llega por correo certificado. Mientras tú peleas con la inflación y el sablazo en la factura de la luz, el Ejecutivo gestiona una ‘nacionalización masiva’ que podría alterar las próximas elecciones. ¿La guinda? Aquellos considerados “vulnerables” pueden recibir hasta 7.600 € para empezar la nueva vida, una ayuda que, vista así, supera con creces el salario mínimo interprofesional. Según OKDIARIO, la justificación oficial es que las quejas se acumulan: 6.358 a 30 de noviembre de 2025. ¡Casi una cola en la Seguridad Social! Y es que, con casi 2,5 millones de solicitudes de nacionalidad, el volumen de papeleo es de infarto. Betan, S.A. es la empresa elegida para gestionar el caos, la misma que prometió la 'mejor relación calidad-precio'. La cosa se pone interesante en Andalucía, donde el PSOE ha visto cómo su voto CERA (residentes en el extranjero) se dispara un 15% gracias a esta ley, superando al PP en las últimas elecciones al Parlamento andaluz. Un giro de guion que, casualmente, se produce tras la aprobación de la ley. En resumen, mientras el ciudadano de a pie intenta cuadrar los números, el Gobierno invierte en atención al cliente para los recién llegados, garantizando que nadie se sienta “desatendido”. Una operación de marketing político con sabor a subvención y aroma a campaña electoral. La ley de nietos, en definitiva, no es solo una cuestión de justicia histórica, sino también de cálculo político.
La Diputación de Badajoz, un laberinto burocrático donde las actas parecen multiplicarse como gremlins mojados. El hermano del presidente, David Sánchez, aspirante a coordinador de conservatorios, no solo consiguió el puesto, sino que, según destapa OKDIARIO, la puntuación inicial a su favor era un rotundo 100 sobre 100. Un pleno absoluto que, modestamente, se “ajustó” a 90 para darle un aire de normalidad. Mientras el ciudadano de a pie lucha por cuadrar los números de la lista de la compra, este “ajuste” recuerda al sablazo en la factura del fontanero. El juicio, un espectáculo en sí mismo, revela que no hay una, ni dos, sino tres actas de valoración. La tercera, convenientemente pegada al currículum de Sánchez, le otorgaba la máxima puntuación incluso en un máster de dirección de orquesta que, digamos, no es precisamente oficial. Un detalle menor, ¿no? La entrevista, por cierto, se celebró un día diferente al que constaba. Pequeñas licencias poéticas para que todo encaje. El correo electrónico de Félix González, jefe de Recursos Humanos, es un manual de instrucciones para la manipulación: “Si decides hacer alguna modificación… el del papel será el bueno”. Un guiño que vale más que mil palabras. Y luego está el testigo que “no recuerda” haber firmado un documento que, casualmente, está en el sumario. Un clásico. La Diputación, en definitiva, parece una sucursal de la ingeniería financiera, donde los puntos se multiplican y las actas desaparecen según convenga. Todo para que el hermano de Pedro Sánchez, músico de profesión, se hiciera con un puesto que, según la juez instructora, “parece que se creó para serle asignado”. Un puesto de funcionario, una plaza segura, un pequeño favor entre hermanos. Un favor que, según las acusaciones, podría incluir un delito de falso testimonio y una pieza separada en el juicio.
La justicia, ese terreno abonado para las buenas costumbres. Resulta que José María Sánchez Sánchez, jefe de bibliotecas en la Diputación de Badajoz (un cargo para suspirar, ¿verdad?), niega haber firmado un documento. Un documento, ojo, con su firma electrónica. La cosa huele a chamusquina, a “no lo recuerdo” convenientemente amnésico. Y la pregunta que flota en el aire, más allá de la legalidad de la firma, es: ¿cuánto cuesta un testimonio favorable? El juicio de David Sánchez, hermano del Presidente, se ha convertido en un festival de guiños y tapaderas. El bueno de José María, visiblemente nervioso (normal, con la soga al cuello), se escuda en un “creo que no” que desactiva cualquier atisbo de credibilidad. Mientras tanto, el abogado del PP, Alberto Durán, pide explicaciones y hasta insinúa un falso testimonio. La ley, en teoría, exige decir la verdad, pero parece que en este caso, la verdad es un bien escaso. Y la Diputación de Badajoz, con su firma digital en el documento maldito, se convierte en protagonista involuntaria de este sainete. Pero lo bueno no termina ahí. Resulta que a José María le han hecho fijo en su puesto… justo antes de tener que declarar. Un pequeño “incentivo” para que su memoria fuera selectiva. El documento que niega firmar revela, por cierto, que el ex asesor de La Moncloa, Luis Carrero, tenía entre sus funciones… ¡ayudar a David Sánchez! La instructora del caso ya sospechaba que el puesto de Carrero era un capricho, y este testimonio (o su negación, más bien) lo confirma. El caso, en resumen, es una madeja de intereses, favores y silencios cómplices. Y mientras tanto, el ciudadano de a pie sigue pagando la cuenta. Literalmente. Que el presupuesto de las bibliotecas de Badajoz es público, ¿no?
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