El Gobierno, con una mano en el corazón y otra en el bolsillo, ha desembolsado 51.457 € para un 'call center' de consuelo. ¿El motivo? Atender las quejas de los 'nietos del exilio', esos que ahora, con la Ley de Memoria Democrática de 2022, ven cómo el pasaporte español les llega por correo certificado.
Mientras tú peleas con la inflación y el sablazo en la factura de la luz, el Ejecutivo gestiona una ‘nacionalización masiva’ que podría alterar las próximas elecciones. ¿La guinda? Aquellos considerados “vulnerables” pueden recibir hasta 7.600 € para empezar la nueva vida, una ayuda que, vista así, supera con creces el salario mínimo interprofesional.
Según OKDIARIO, la justificación oficial es que las quejas se acumulan: 6.358 a 30 de noviembre de 2025. ¡Casi una cola en la Seguridad Social! Y es que, con casi 2,5 millones de solicitudes de nacionalidad, el volumen de papeleo es de infarto. Betan, S.A. es la empresa elegida para gestionar el caos, la misma que prometió la 'mejor relación calidad-precio'.
La cosa se pone interesante en Andalucía, donde el PSOE ha visto cómo su voto CERA (residentes en el extranjero) se dispara un 15% gracias a esta ley, superando al PP en las últimas elecciones al Parlamento andaluz. Un giro de guion que, casualmente, se produce tras la aprobación de la ley.
En resumen, mientras el ciudadano de a pie intenta cuadrar los números, el Gobierno invierte en atención al cliente para los recién llegados, garantizando que nadie se sienta “desatendido”. Una operación de marketing político con sabor a subvención y aroma a campaña electoral.
La ley de nietos, en definitiva, no es solo una cuestión de justicia histórica, sino también de cálculo político.
Crítica:
El artículo es claramente tendencioso, enfatizando el coste del 'call center' y el impacto electoral de la ley sin explorar a fondo los argumentos a favor de la nacionalización. El título, aunque atractivo, simplifica en exceso una cuestión compleja.
Comentarios