El PSOE valenciano parece haber descubierto una nueva forma de 'agradecer' favores. Olvídate de sobres en B, aquí hablamos de pintura vial, contratos a dedo y un ciudadano rumano llamado Constantin V. que, según el alcalde socialista de Almusafes, Toni González, fue el encargado de “llevar a todos los rumanos a votar” en 2019.
Un servicio que, como buen vecino, recibió su recompensa: primero, 15.000 euros por pintar pasos de cebra. Pero la cosa no acabó ahí. Tras la pandemia, y con la excusa de mantener las líneas blancas impecables, Constantin V. fue contratado por Girsa, la empresa pública de residuos dependiente de la Diputación de Valencia, entonces en manos socialistas.
¿Coincidencia? La empresa pública le pagó por hacer... exactamente lo mismo.
La historia se complica cuando descubrimos que la familia de Constantin V. se benefició de más de 21.000 euros en ayudas al alquiler, subvenciones para emprendedores (para la esposa) y ayudas por maternidad.
Un verdadero 'combo' de beneficios públicos. Y todo esto mientras el alcalde, en audios internos, lo elogiaba como el 'gurú' del voto rumano. El Ayuntamiento, eso sí, defiende la legalidad de todo, alegando que los contratos y ayudas se tramitaron siguiendo los procedimientos.
Pero la pregunta es: ¿era necesario gastar dinero público en pintar pasos de cebra si luego ese favor se 'traducía' en votos? Porque, seamos honestos, en tiempos de crisis, es más fácil encontrar un paso de cebra desgastado que un enchufista sin trabajo. ¿Un nuevo caso de 'si me haces un favor, yo te hago uno'? Parece que sí.
Y con sabor a pintura fresca.
Crítica:
El artículo se centra demasiado en la defensa del ayuntamiento. Se echa en falta una investigación más profunda sobre el flujo del dinero y una mayor contextualización de las ayudas recibidas por la familia. El titular es un buen anzuelo, pero la noticia necesita más 'carne'.
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