Exoesqueleto de $1999: ¿Vale la pena?
El Hypershell X Ultra S, un exoesqueleto para senderismo de $1,999, promete dar un respiro a las piernas cansadas, y a los corazones que van a 150 pulsaciones por minuto solo al caminar. Lo probé en el mismísimo Gran Cañón, no precisamente para presumir, sino porque mi cuerpo parece diseñado para el sofá, con un cóctel de POTS y Ehlers-Danlos que convierte cada excursión en una odisea. Y la sorpresa: la cosa funciona. No, no te convierte en Iron Man, pero sí te quita un peso de encima, literalmente. Los ingenieros de Hypershell, con su aleación de titanio y fibra de carbono (hay versiones más 'asequibles' de $1,499 y $999), han creado un artilugio que, gracias a una IA llamada HyperIntuition, se adapta al terreno como un camaleón. 12 modos diferentes: subidas empinadas, bajadas resbaladizas, dunas movedizas... Lo probaron conmigo, y hasta en la nieve (no en esta prueba, claro) dicen que funciona.
El truco está en la asistencia. No empuja, sino que alivia la carga en cada paso, como si te dieran un pequeño empujoncito invisible. En modo 'eco' mi ritmo cardíaco bajó de 128 a 96 pulsaciones en un paseo tranquilo, un milagro para mi sistema nervioso. Subí el mismo cerro tres veces, sin asistencia, con 'eco' y con 'hyper', y las diferencias fueron abismales. La batería aguanta 30 kilómetros, suficiente para el famoso Bright Angel Trail. Incluso tiene un modo 'fitness' que añade resistencia, perfecto para los que necesitamos recordar dónde están nuestras extremidades. Eso sí, la correa inferior se me resbalaba a lo largo del día, un pequeño inconveniente que Hypershell podría solucionar con unas tiras opcionales para la cintura. En resumen, si eres de los que se quedan sin gasolina a mitad de la caminata, o simplemente quieres darle un respiro a tus articulaciones, el Hypershell X Ultra S podría ser tu nuevo mejor amigo… aunque sea caro.
Mario Herrera