Las jugosas ayudas a las renovables de Zapatero que ahora amenazan las propiedades de España en el extranjero

España en la picota

economia Un edificio del Instituto Cervantes en Utrech, en Países Bajos, con un cartel de 'se vende' en la puerta, mientras un grupo de personas con trajes y corbatas discuten en el fondo

La historia de las ayudas a las renovables en España es un ejemplo perfecto de cómo la política y la economía pueden ser un juego de suma cero. En 2007, el gobierno de Zapatero aprobó una rentabilidad garantizada para los inversores que optaran por ubicar sus instalaciones renovables en España.

Esto permitió alcanzar en apenas tres meses el 85% del objetivo de instalación de renovables que había fijado para tres años. Sin embargo, en 2010, ya en medio de la crisis económica, Zapatero recortó las primas, y en 2012, el gobierno de Rajoy decidió recortar un 40% las primas que aún seguían vigentes.

Esto supuso un cambio de las reglas de juego a mitad de partido y perjudicó a compañías que habían invertido hasta 70.000 millones de euros en transformar el sistema energético español. Ahora, veinte años después, las jugosas primas para impulsar las energías renovables en España van camino de hacer que España vea embargadas posesiones en el extranjero.

Un edificio del Instituto Cervantes en Utrech, en Países Bajos, está a punto de salir a subasta para cubrir la deuda del Estado con uno de los reclamantes por el impago retroactivo de aquellas ayudas. La suma total adeudada supera los 2.300 millones, y los reclamantes cifran en 1.754 millones las indemnizaciones pendientes de pagar por España, a lo que habría que sumar otros 546 millones en concepto de intereses de demora y condenas en costas.

La ironía es que la Comisión Europea, impulsada por España, cataloga dichos pagos como una ayuda de Estado ilegal a las empresas europeas. Es como si España estuviera diciendo: 'No, no, no, no podemos pagar porque es ilegal', pero al mismo tiempo, está perdiendo casos en el Ciadi, el tribunal de arbitraje internacional con sede en Washington, donde nuestro país ha superado a Venezuela como el país con mayor número de laudos impagados.

La moraleja de la historia es que la política y la economía pueden ser un juego de suma cero, pero también pueden ser un juego de hipocresía y doble rasero. España está jugando con fuego, y el resultado puede ser que pierda más que solo dinero. La pregunta es: ¿quién pagará el precio de este juego de política y economía? ¿Será el contribuyente español, o será el gobierno el que finalmente asuma la responsabilidad de sus acciones?

Crítica:

La noticia tiene un claro sesgo político y económico, y falta información sobre las consecuencias a largo plazo para el sistema energético español. El título es engañoso, ya que no se centra en el tema principal de la noticia

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