El 'coto de caza' de Zapatero se derrumba cuando los chinos entran con bulldozer.
Alejandro Fernández Ruiz, el exCEO de Aldesa que firmaba cheques a Análisis Relevante (la consultora de Julito Martínez, presunto testaferro del expresidente Zapatero) como quien rellena el bingo de la oficina, ha abandonado el consejo de Cox Energy con una dimisión que huele a ‘me han pillado con las manos en la caja registradora’.
Y no es metáfora: entre 2021 y 2023, Aldesa pagó 127.000 euros a la mercantil de Martínez por informes estratégicos que, según fuentes cercanas, eran tan útiles como un paraguas en el desierto. Pero lo gracioso —o trágico, según se mire— es que estos pagos no fueron un capricho: llegaron en plena transformación accionarial de la empresa, cuando el gigante chino China Railway Construction Corporation (CRCC) se hizo con el control y decidió que, de ahora en adelante, Aldesa iba a ser una máquina de construir puentes y túneles, no un club de amigos del entorno socialista.
El problema no era la consultora, sino el dueño.
Los nuevos gestores chinos, que deben de haber mirado los estados financieros con la misma cara de asco con la que uno revisa la lista de la compra de su suegra, cortaron de raíz cualquier vínculo con proveedores que olieran a ‘red de influencias’. Y así, como quien cierra una pestaña incómoda del navegador, desaparecieron los contratos con Julito Martínez y, de paso, la excusa para que Fernández Ruiz siguiera en el consejo de Cox.
Porque, claro, ahora que los chinos mandan, la dedicación exigida es otra: ya no vale con aparecer en El Pardo a tomar café con Zapatero y luego firmar facturas opacas. Hay que construir presas, no puentes de favores.
Pero esto no es un final, sino un acto más de una obra que lleva años en obras.
Porque Aldesa ya había saltado a los informativos de la UCO (la Guardia Civil) por su aparición en el caso Koldo, esa investigación que desvela cómo el exministro José Luis Ábalos y su asesor, Koldo García, tejeían una red de contactos tan enredada que hasta un pulpo se sentiría orgulloso.
En una nota del móvil de Koldo (fechada el 25 de mayo de 2022), aparecía Aldesa mencionada junto a otras empresas como posibles socias en adjudicaciones públicas. El mensaje era claro: «¿Con quién te van a preguntar a ti?», como si el proceso fuera un trivial donde las preguntas ya estaban marcadas.
Pepe Ruz, Cádiz 90, Santander 135... Sonidos a código de constructor, números que huelen a millones y empresas como Aldesa en el centro del tablero.
La ironía del caso es que Fernández Ruiz, licenciado en Económicas por la Pontificia (donde, supuestamente, les enseñan a no mezclar negocios con cenas en El Pardo), lleva 27 años en Aldesa.
Desde consejero delegado hasta ahora, cuando su salida parece más un ‘me largo antes de que me echen’ que una decisión estratégica. Y es que, cuando los chinos entran en una empresa, no vienen a heredar un reino de taifas: vienen a profesionalizar, a cortar cuellos de botella y, sobre todo, a que el dinero público no se evapore como agua en el desierto.
Lo más cínico es la negación de Aldesa: «No hubo irregularidades, todo fue legal».
Como decir que el café que te tomas a las 3 de la tarde es desayuno porque no has desayunado. Porque, claro, 127.000 euros a una consultora vinculada a un testaferro de Zapatero en plena crisis de gobernanza no es irregular, es optimización fiscal de la amistad. Y ahora, con los chinos al mando, hasta el aire huele a auditoría.
El guante está lanzado: si Fernández Ruiz dimite por falta de dedicación, la pregunta es obvia: ¿dedicación a qué? ¿A seguir siendo el puente humano entre el poder político y los contratos públicos? Los chinos ya tienen su respuesta: a construir, no a negociar.
Y en ese mundo, los informes estratégicos de Julito no valen ni el papel en que están escritos.
Crítica:
El artículo acierta al desmenuzar la hipocresía de los contratos de consultoría como cortina de humo, pero pecaría de ingenuo si no profundizara en quién benefició realmente de esos 127.000 euros: ¿la consultora? ¿El testaferro? ¿O el bolsillo de algún intermediario que ahora duerme tranquilo en una cuenta offshore? Además, falta analizar si la CNMV ha abierto expediente a Cox Energy por no revelar a tiempo estos conflictos de interés. Porque dimitir por ‘falta de dedicación’ cuando te pillan con los dedos en la tarta es como decir que ‘el ascensor se averió’ cuando te han visto robando en el trastero.
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