Crítica:
El artículo es informativo, pero podría profundizar en las implicaciones económicas del traspaso y en las posibles consecuencias para los beneficiarios. El título es directo y refleja el contenido.
El artículo es informativo, pero podría profundizar en las implicaciones económicas del traspaso y en las posibles consecuencias para los beneficiarios. El título es directo y refleja el contenido.
El juez Juan Carlos Peinado ha solicitado la intervención de la Unidad Adscrita de Policía Judicial ante la negativa de Begoña Gómez y su asesora Cristina Álvarez a entregar sus pasaportes. La investigación, que comenzó hace más de dos meses, busca esclarecer si ambas viajaron juntas a Londres para gestionar asuntos relacionados con una cátedra. El instructor sospecha que Begoña Gómez pudo utilizar a una trabajadora de Presidencia del Gobierno para sus negocios privados, lo que podría constituir un delito de malversación. A pesar de un auto de 44 páginas emitido en noviembre, las investigadas se han negado a colaborar, lo que ha retrasado la investigación. Ante esta resistencia, el juez ha dictado una providencia el 12 de enero, pidiendo a la Policía que informe sobre las gestiones realizadas y la respuesta obtenida hasta la fecha.
El Tribunal Supremo ha dado luz verde a la Unidad Central Operativa (UCO) para investigar las cuentas de Erkolan, una sociedad cooperativa que recibió 367.290 euros de Servinabar entre junio de 2020 y mayo de 2025. Esta empresa contrató a Belén Cerdán, hermana de Santos Cerdán, uno de los principales implicados en una trama de presuntas adjudicaciones irregulares de obra pública. La UCO descubrió que Servinabar pagó 22.324 euros a Belén Cerdán mediante seis transferencias mensuales entre febrero y junio de 2020. La investigación también apunta a tres ejecutivos de Acciona: Tomás Olarte, Manuel García Alconchel y Justo Vicente Pelegrini. La relación entre Acciona y Servinabar es especialmente relevante, ya que el 75,33% de los ingresos de Servinabar provenían de Acciona. Además, la UCO está analizando 80 transferencias realizadas a familiares de Santos Cerdán, entre ellos su mujer, Francisca Muñoz Cano, quien recibió 9.500 euros de la empresa Noran Coop sin que conste que realizara actividad alguna.
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, emprendió un viaje oficial a Perú en octubre de 2025, acompañado por una delegación de 30 personas, incluyendo altos cargos, técnicos y nueve invitados externos. El coste total del viaje ascendió a 41.430 euros de dinero público, con el Instituto Cervantes asumiendo la mayor parte del gasto. El desplazamiento coincidió con el Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) celebrado en Arequipa, donde García Montero protagonizó un enfrentamiento verbal con Santiago Muñoz Machado, presidente de la RAE, lo que generó malestar en el ámbito cultural. Los gastos se distribuyeron en billetes de avión, alojamiento, dietas y otros conceptos relacionados con el evento. Aunque las autoridades peruanas sufragaron parte del alojamiento y desplazamientos, el Instituto Cervantes gastó 17.917 euros en personal y 23.512 euros en invitados externos, con un sobrecoste de 3.060 euros por el cambio de billete de una periodista invitada. El viaje incluyó actividades académicas y culturales, y se firmó un acuerdo de colaboración con la Universidad Católica de Santa María de Arequipa sin contenido económico.
La polémica arde en los pasillos del poder: dos figuras clave del Gobierno, María Jesús Montero y Óscar Puente, se han embolsado, cada uno, la friolera de 29.104,88 euros anuales, exentos de impuestos, del Congreso de los Diputados. El concepto: indemnización por vivienda en Madrid. Lo sangrante es que ambos ministros residen en inmuebles oficiales, sufragados íntegramente por el Estado, un "chollo" revelado este martes por ABC. Montero, vicepresidenta primera, y Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, mantienen sus actas de diputados. Ella por Sevilla, él por Valladolid. Aunque su sueldo como parlamentarios queda en suspenso al ser miembros del Ejecutivo, no renuncian a la dieta mensual que la Cámara Baja abona a los diputados elegidos fuera de Madrid. Esta compensación, de 2.078,92 euros al mes distribuidos en catorce pagas, teóricamente busca cubrir los gastos de alojamiento en la capital. Pero aquí, la teoría y la práctica bailan al son de una controvertida sinfonía. La duplicidad de beneficios públicos es flagrante. Montero habita una vivienda habilitada dentro del Ministerio de Hacienda, curiosamente el mismo departamento que gestiona Patrimonio del Estado. Puente, por su parte, disfruta de un ático de lujo, también propiedad de Patrimonio del Estado, a tiro de piedra del Congreso. Y ojo al dato: este ático fue reformado con una inversión pública que superó el millón de euros. No hablamos de un modesto piso; las fuentes conocedoras de la obra cifran en 1.067.082,59 euros el coste de su reforma integral, con posibles sobrecostes, incluyendo una climatización valorada en 200.000 euros y materiales de alta gama. La base legal de esta indemnización se ancla en el artículo 17.2 b) de la Ley del IRPF, que la blinda como "compensación por gastos" y, por ende, exenta de tributación. La única vía para no percibirla sería una renuncia expresa. Ni Montero ni Puente han dado ese paso, a diferencia de otros compañeros del Ejecutivo que sí entregaron su acta de diputado. Desde el gabinete de Óscar Puente, lejos de la autocrítica, defienden la legalidad: "Es legal y la cobra como cualquier otro diputado que no es de Madrid", señalaron a ABC, restando importancia a la polémica y aludiendo a precedentes. Esta controversia sobre las dietas parlamentarias no es nueva. Hace años que se critica que el Congreso abone compensaciones por alojamiento a diputados que, elegidos en provincia, residen permanentemente en Madrid. Sin embargo, el caso de Montero y Puente adquiere una resonancia particular. No solo no afrontan gastos de alojamiento, sino que viven en residencias oficiales gestionadas por el propio Estado. Su patrimonio personal, que incluye inmuebles en Sevilla para Montero y en Valladolid y Alicante para Puente, tampoco parece ser un impedimento para beneficiarse de la vivienda oficial, las dietas parlamentarias y los servicios asociados al cargo ministerial, como vehículos y viajes oficiales. María Jesús Montero, en total, percibe 123.994,70 euros brutos anuales (94.889,82€ como vicepresidenta y ministra, más los 29.104,88€ de indemnización). Óscar Puente, por su parte, ingresa 110.941,72 euros anuales, sumando su salario ministerial y las dietas exentas, según Newtral. Todo este engranaje vuelve a poner en la picota el sistema de indemnizaciones del Congreso y la imperiosa necesidad de mecanismos que impidan el cobro de compensaciones por gastos que, a todas luces, no se están produciendo.
La taberna de Pablo Iglesias, situada en el corazón del barrio de Lavapiés en Madrid, fue vandalizada el pasado martes por un individuo que irrumpió en el local armado con una llave inglesa y una navaja de afeitar. El agresor, que se identificó falsamente como 'miembro de la Fiscalía', exigió la retirada de un cartel que consideraba 'secesionista' y que, a su juicio, fomentaba 'delitos de odio'. Los empleados del local lograron reducir al individuo, aunque uno de ellos resultó herido leve en el proceso. La Policía Nacional intervino rápidamente y detuvo al agresor, quien fue encontrado con una navaja de afeitar en el momento de su arresto. El detenido enfrenta cargos por amenazas, daños, allanamiento, lesiones y usurpación de funciones públicas. Pablo Iglesias comparó el ataque con los realizados por los nazis contra locales judíos, mientras que la taberna atribuyó el ataque a un 'individuo nazi-sionista' que se opuso a una pegatina en la fachada que prohibía la entrada a sionistas. Este incidente ocurre en un contexto en el que la taberna, inaugurada en marzo de 2024 por Iglesias junto a sus socios Sebastián Fiorillo y Carlos Ávila, ha sido un punto de encuentro para simpatizantes de Podemos y ha pasado por un proceso de cierre y reapertura tras una campaña de crowdfunding que recaudó 140.000 euros.
La presentadora Silvia Intxaurrondo desató una tormenta mediática al calificar al régimen de Irán como 'ultraderecha' en La hora de La 1. La controversia evidenció la delgada línea entre información y opinión en la televisión pública. Analistas y usuarios cuestionaron la imprecisión del término, sugiriendo que responde más a un marco ideológico que a un análisis riguroso. Irán, regido por la Sharía y un liderazgo clerical absoluto, es conocido por su apoyo a grupos como Hamás y Hezbolá, y por restringir libertades individuales. La polémica reavivó críticas a RTVE por falta de neutralidad y tono editorial en sus programas informativos.
El Consejo de Informativos de TVE ha destapado un escándalo de sesgo político en dos de sus programas estrella, 'Mañaneros 360' y 'Malas Lenguas', presentados por Javier Ruiz y Jesús Cintora respectivamente. Tras analizar más de 100 quejas de trabajadores, el Consejo concluyó que ambos programas incumplen las normas básicas de información en RTVE al mostrar un sesgo político favorable al Gobierno de Pedro Sánchez. El informe, de 144 páginas, detalla cómo los programas emiten noticias falsas, como el bulo sobre un supuesto atentado contra el presidente Sánchez por parte de un guardia civil de la UCO, o la clasificación errónea del Partido Feminista Español como organización ultraderechista. Además, se critica el lenguaje agresivo y la falta de pluralidad en los debates, con colaboradores que suelen defender tesis afines al Gobierno. El Consejo también denuncia la opacidad en la responsabilidad editorial de estos programas, externalizados a productoras como La Cometa, Big Bang Media y LaOsa Producciones. Los presentadores y colaboradores son acusados de no ejercer su rol con neutralidad ni imparcialidad, y de usar un lenguaje insultante contra adversarios políticos. El informe se ha enviado a la Dirección de Magacines de TVE y a los responsables de los programas, aunque las respuestas recibidas han sido vagas y sin aclarar las decisiones editoriales. Este escándalo pone en jaque la credibilidad de RTVE y su compromiso con la información imparcial.
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