El PSOE se ha preparado como en una guerra de trincheras por la defensa de Begoña Gómez, la esposa de Pedro Sánchez. En tan solo unas horas, la parte socialista transformó un ataque en una oportunidad para lanzar su propia campaña de “solidaridad” y, al mismo tiempo, una ofensiva contra el PP.
El golpe inicial fue el vídeo de Vito Quiles, un video que la organización de la izquierda describió como “odio, persecución y hostigamiento” contra la mujer del presidente. A la hora de responder, la Secretaría de Organización, Rebeca Torró, no dudó en cerrar las filas con una defensa casi militar, mientras la portavoz Montse Mínguez clamaba a Feijóo y al PP que “digan basta ya” de la “blanquear” de las prácticas que “financian” la violencia política.
La ex vicepresidenta María Jesús Montero envió un mensaje de “todo mi apoyo y cariño” a la mujer del presidente, mientras la vicepresidenta del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, acusaba al PP y a Vox de “destruir la convivencia” y “manchar las instituciones”.
Anabel Mateos, secretaria adjunta a Organización, subrayó la “vergüenza democrática” de una mujer agredida por ser pareja del presidente. En este torbellino, el propio Sánchez se mantuvo en el silencio, evitando responder al vídeo que preguntaba sobre supuestas irregularidades en su actividad profesional.
La historia se complica aún más con la cifra de cuatro delitos que la acusan, y con la referencia a los cinco días de reflexión que el presidente decretó tras su carta a la ciudadanía, dos años después de haber iniciado las diligencias judiciales contra su mujer frente al juez Peinado.
El PSOE, lejos de que el episodio se quede en la superficie, planea usar la polémica como trampolín para desviar la atención del juicio que amenaza con erosionar los cimientos del gobierno. El “cierre de filas férreo” que mostró la organización, la llamada “solidaridad” y la ofensiva contra el PP son, según la narrativa socialista, la mejor manera de convertir el acoso de Vito Quiles y la “complicidad” de la oposición en una campaña de resistencia frente al “todo vale”.
La campaña andaluza se cierne en el horizonte, y el PSOE parece listo para usar la crisis de Begoña Gómez como un nuevo frente de batalla en la que el silencio y el escándalo se mezclan en un espectáculo de propaganda política.
Crítica:
El artículo se siente como un desfile de propaganda sin espacio para la crítica real. El tono, aunque sarcástico, no logra trascender la burla y deja un vacío informativo.
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