El Gobierno repartió 400 euros a los ex-menas... pero ya lo hacía desde 2022. Y ahora, con el mismo dinero, quiere que visiten el mausoleo de Franco.
Mientras Elma Saiz, portavoz del Gobierno, se pavoneaba en rueda de prensa anunciando que este año el bono cultural de 400 euros se extendería a los menores extranjeros no acompañados (menas) que cumplan 18 años, el Ministerio de Cultura —dirigido por Ernest Urtasun, de Sumar— se frotaba las manos con una sonrisa de ‘ya lo hacíamos antes’.
Sí, porque desde 2022, cuando se lanzó la medida, los ex-menas ya cobraban esos 400 euros. El anuncio no era una novedad, sino un remake con mejor marketing. La diferencia ahora es que, oficialmente, se incluye a más perfiles: solicitantes de asilo, personas en protección temporal y jóvenes en trámites de residencia.
O sea, la lista de la compra del Estado se ha ampliado.
Pero hay más. El Gobierno quiere que esos 400 euros se gasten en cultura… y el Valle de los Caídos está en la lista. Patrimonio Nacional, ese organismo público que depende del Ministerio de Presidencia (dirigido por Félix Bolaños), ya ha colgado en su web el aviso: ‘Con tu bono cultural, puedes comprar entradas para el mausoleo franquista’.
Sí, el mismo lugar donde yacen los restos de José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco, financiado con dinero público y rodeado de polémica histórica. ¿Cultura o lavado de imagen? El bono permite gastar hasta 200 euros en ‘artes en vivo, patrimonio cultural y artes audiovisuales’.
¿Incluye el concierto de la banda de música de la Guardia Civil que actúa allí los domingos? Pregunta retórica.
Mientras tanto, Ernest Urtasun, ministro de Cultura, sueña con que el bono pase del 70% al 80-90% de uso entre los jóvenes. Pero hay un detalle: los que menos lo usan son los de entornos desfavorecidos.
Coincidencia curiosa. Para solucionarlo, el Gobierno firmará acuerdos con entidades del tercer sector (o sea, ONGs y asociaciones que ya hacen el trabajo sucio). ¿El objetivo? Que los jóvenes, ‘independientemente de su origen o renta’, puedan acceder. Traducción callejera: que no se queden sin su trozo de tarta.
400 euros para comprar un libro, un instrumento o… una entrada al Valle de los Caídos.
Mientras, en las aulas públicas, los recortes en material escolar siguen siendo noticia. La hipocresía tiene precio, y este año cuesta 400 euros por joven. Pero tranquilos: al menos, si te gusta el franquismo, ya sabes dónde invertir tu bono cultural. Oportunidad única: cultura con historia (y polémica).
Crítica:
El artículo cae en la trampa de repetir el ‘ya lo hacían’ sin cuestionar por qué se anunció como novedad. Además, falta profundizar en los criterios reales de acceso al bono: ¿por qué el 30% de jóvenes desfavorecidos se quedan fuera? Datos duros sin contexto son como un billete sin destino.
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