Los críticos de RNE denuncian presión y represalias por parte de la dirección de RTVE

RTVE psicologiza a sus críticos

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  Una sala de juntas oscura y austera, con paredes de madera envejecida y un gran ventanal que enmarca una ciudad bajo lluvia. En el centro, una mesa de reuniones con siete sillas vacías (símbolo de los miembros del Consejo de Informativos), cada una con un sobre blanco con el sello de RTVE. Sobre la mesa, un informe titulado 'Evaluación Psicológica' en letras rojas, junto a un teléfono que emite un pitido de llamada entrante. En un rincón, una sombra difusa (la dirección) observa desde la puerta entreabierta, mientras en el suelo se proyectan noticias falsas en un televisor apagado. Estilo: realismo mágico con toques de distopía burocrática. Colores fríos: grises, azules desaturados y destellos de rojo en los documentos. Texturas: madera gastada, plástico de sobres y el brillo metálico de un reloj de pared que marca las 3:33 (siempre la misma hora).

El teatro psicológico en RTVE: cuando el 'control editorial' se convierte en blanco de fuego cruzado Imagínate que vas a la compra y, de repente, te multan por haber mirado de reojo el precio de un yogur. Eso es lo que le está pasando al Consejo de Informativos de RNE (CdI), ese órgano que, según la ley, debe velar por que la información en Radio Nacional no suene a guion de telenovela con subtítulos políticos.

Pero en RTVE, parece que vigilar la objetividad es un delito. El CdI, integrado por 7 personas (sí, siete valientes en un mar de burocracia), ha sido sometido a una evaluación psicológica externa —como si fueran sospechosos de un crimen y no de hacer su trabajo—. Y no es un caso aislado: el presidente del CdI y seis vocales (es decir, el 87,5% del equipo) están en el punto de mira por acoso, una acusación que, según ellos, es una venganza disfrazada. El guión es simple: el CdI denuncia irregularidades en los informativos (como ese sesgo que tanto escandalizó en la encuesta de abril, donde el 90% de los trabajadores de TVE tachó los programas de manipulados).

La dirección de RTVE, en lugar de tomar nota, abre un expediente y contrata a un gabinete psicológico para escudriñar sus mentes. ¿El problema? Que, según el Estatuto de Información, estos consejeros no pueden ser sancionados ni despedidos por hacer su trabajo. Pero en la España real, las leyes a veces son como el wifi de un bar: prometen cobertura y al final te dejan tirado. Las cifras no mienten (aunque RTVE intente que lo parezcan): - 7 miembros del CdI investigados por acoso (cuando ellos solo hacen su trabajo). - Evaluaciones psicológicas externas: el método favorito de RTVE para silenciar disidentes, como si fueran reos de pensamiento crítico. - Bajas médicas: algunos ya han caído en la trampa del estrés institucional (¿sorpresa?). - 24 de abril de 2024: fecha en que los informativos de TVE se declararon en huelga de indignación por el sesgo en los programas.

Coincidencia? No, es el nuevo modus operandi de la dirección: si no te gusta lo que dicen, investiga a quien lo dice. Pero hay más. Los viernes negros en RNE son ya leyenda urbana: los trabajadores salen a la calle a protestar porque la dirección parece más interesada en controlar el mensaje que en informar.

Y mientras, el CdI clama al cielo: «El control editorial no es una opción, es una obligación». Traducido a lenguaje callejero: «Si queréis que la radio suene a democracia y no a telediario de partido, dejadnos trabajar». La ironía del sistema: RTVE gasta millones en gabinetes psicológicos externos (porque, claro, los internos no valen) para perseguir a quienes defienden la independencia informativa.

Mientras, el presupuesto de RTVE en 2023 fue de 1.200 millones de euros —dinero público, ojo—. ¿Dónde está la prioridad? ¿En evaluar mentes o en informar con rigor? La respuesta es obvia: en callar a los incómodos. Y así, entre evaluaciones psicológicas, bajas médicas y expedientes, el CdI se convierte en el símbolo de una RTVE que confunde acoso con supervisión.

Mientras, los trabajadores miran hacia otro lado, porque levantar la voz ya no es gratis. En este circo, el único que sale ganando es el miedo —ese invitado de piedra que se ha colado en las redacciones públicas. PD: Si esto sigue así, pronto habrá que contratar psicólogos también para los oyentes.

Porque escuchar un informativo en RNE se está convirtiendo en un terapia de choque.

Crítica:

El artículo acierta al desmenuzar la hipocresía con datos duros, pero pecaría de ingenuo si no señalara que RTVE lleva años usando el 'acoso' como excusa para silenciar voces críticas —desde la era de Prisa hasta la actual—. La omisión más grave: no menciona el nombre del director de RTVE (José Manuel Pérez Tornero) ni el de quien encabeza la dirección, porque el poder prefiere que las represalias se firmen con pluma invisible. Eso sí, el detalle de las evaluaciones psicológicas como arma es brutal y revelador.

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