El negocio de medio millón por vender humo (y un vídeo de banco de imágenes)
Mientras los españoles ajustaban el cinturón en 2020 —época en la que el salario medio no llegaba a los 1.100 euros al mes—, las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero facturaban 561.440 euros por crear una página web y un vídeo corporativo para Inteligencia Prospectiva, una empresa venezolana que, según la Policía, no tenía ni un cliente real ni un solo empleado.
Un portal web y un montaje con fotos de stock (sí, esas imágenes genéricas de científicos sonrientes y niños felices abrazando árboles) valieron más que el sueldo anual de 450 profesores de primaria.
La empresa, fundada en enero de 2020 por los hijos del empresario venezolano Domingo Amaro Rangel —un tipo con contratos millonarios en PDVSA, la petrolera estatal investigada por blanqueo en EE.UU.—, no facturó ni 65.000 euros en cinco años.
Pero sí recibió 1,3 millones, casi todo inyectado directamente por sus dueños a través de la cuenta contable 118, ese atajo legal para meter pasta en una sociedad sin papeles, sin junta ni notario. El 95% de su dinero no venía de vender nada, sino de un sablazo contable digno de un sálvese quien pueda corporativo.
¿Y qué hacían las hijas de Zapatero a cambio de ese medio millón? Diseñar una web con eslóganes grandilocuentes como «bienestar de los pueblos» y «valoración del conocimiento ancestral» mientras la empresa, según sus propias cuentas, no tenía ni un solo empleado en toda su historia.
El vídeo promocional, aún visible en su página, mezclaba imágenes de laboratorios futuristas con discursos sobre «igualdad y medio ambiente» —todo muy bonito, si no fuera porque la empresa no tenía ni un cliente que pagara por ello. Los investigadores sospechan que el cobro fue una cuota mensual de 10.000-12.000 euros por «servicios integrales de comunicación», un eufemismo para decir «aquí hay pasta y callamos».
Pero esto no es un caso aislado.
La misma empresa pagó otros 368.258 euros a Análisis Relevante y 266.200 euros a Gate Center, esta última con un detalle que huele a red de influencias: está vinculada a los intereses de Zapatero en China y Venezuela, dos mercados donde el expresidente movió fichas mientras su agenda política brillaba por su ausencia.
¿Negocio legítimo? ¿Comisión encubierta? La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) ya está investigando si estos pagos fueron más que un error de facturación.
Lo más irónico es que Inteligencia Prospectiva se presentaba como «una empresa de vanguardia en prospectiva tecnológica», cuando su único producto tangible fue una web que hoy parece un folleto de una ONG de los 90.
Mientras, sus dueños —los Amaro Chacón— siguen en el negocio de los seguros para PDVSA, esa petrolera que Washington acusa de lavar dinero del chavismo. Y todo esto, claro, con la nacionalidad española, ese pasaporte que algunos compran y otros heredan para que el curriculum suene más europeo.
¿Medio millón por vender humo? No, por vender la ilusión de que en la era digital basta con un logo bonito y un discurso de startup para justificar una factura.
Mientras, en España, un 20% de los jóvenes no puede permitirse un móvil nuevo y los ayuntamientos recortan en cultura. Pero tranquilos: hay empresas que facturan cero euros en actividad y pagan medio millón por un PowerPoint. Eso sí que es innovación.
Crítica:
El artículo acierta al desmontar la opacidad con datos duros, pero pecaría de ingenuo si no señalara que la verdadera historia no es el medio millón, sino el silencio cómplice de un sistema que premia más los contactos que el trabajo. La UDEF tiene el dato; falta el contexto político: ¿por qué una empresa sin actividad pagaba cuotas mensuales a una agencia vinculada a un expresidente? La pregunta no es si es legal, sino si es ético que 500.000 euros por un PowerPoint no dejen ni una mancha en el expediente.
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