Madrid, 2026. El aire huele a palos de ciego, aunque aquí los palos son informes de la UCO y la ceguera, una conveniencia política. Pedro Sánchez, el hombre que nos prometió transparencia, aparece, ¡oh, sorpresa!, en el análisis bancario de su mujer, Begoña Gómez, como “cotitular” de movimientos que van más allá de la compra de pañales.
La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, esos detectives de la benemérita que parecen salidos de una novela negra, ha desgranado las cuentas y lo que han encontrado es un festival de irregularidades en la contratación de servicios para una plataforma digital gestionada por la esposa del Presidente.
Making Science Group y Deloitte Consulting, dos nombres que deberían sonar a alarma en cualquier oficina de Hacienda, se llevaron 20.000 euros sin IVA (una nimiedad, si lo comparamos con el coste de un café en el Congreso) sin ni siquiera molestar en tramitar un expediente administrativo.
¡Un olvido! Afortunadamente, la UCM, esa institución venerable, liberó el pago para “evitar un enriquecimiento injusto”. ¡Qué generosidad! El informe de la UCO pinta un cuadro en el que los contratos estaban prefabricados, los plazos alterados y las condiciones adaptadas a los caprichos de Deloitte.
Es decir, una licitación a medida, como un traje de alta costura.
La UCO insiste en que la información bancaria de Gómez “concuerda” con sus actividades profesionales. ¡Menos mal! Al menos, los ingresos no provienen de vender humo. Todo esto, mientras el Ibex 35 tose y la cesta de la compra parece un atraco a mano armada.
La pregunta no es si hubo irregularidades, sino hasta qué punto la hipocresía se ha instalado como inquilina permanente en el Palacio de la Moncloa.
Crítica:
El informe de la UCO es denso y técnico, pero la verdadera historia está en los resquicios, en las omisiones y en la forma en que se intenta justificar lo injustificable. Falta contexto sobre el alcance real de las actividades profesionales de Gómez y la relación entre las empresas implicadas y el entorno político.
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