El Ministerio del Interior parece empeñado en un 'tetris' legal donde las piezas no encajan. Mientras la UCO, esos sabuesos que husmeaban en las cloacas del PSOE (y que ahora investiga el juez Pedraz), siguen dando guerra, Fernando Grande-Marlaska intenta reforzar su control sobre la Guardia Civil, pero no con medidas de transparencia, sino con una plaga de puestos 'a dedo'.
¿La excusa? Mejorar la eficiencia. ¿La realidad? Asegurar la lealtad. El proyecto, que llegará al Pleno de la Guardia Civil el 11 de junio, otorga a la directora de la Benemérita, Mercedes González –la misma que, según Pedraz, fue parte del problema–, mayor poder de designación.
Estamos hablando de cargos clave encargados de, ni más ni menos, de dar obras sin licitación y comprar chalecos salvavidas que, quién sabe, quizás no salven a nadie. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) denuncia que esto es ‘un peligro que genera servilismo’, es decir, que el mérito y la capacidad pasan a ser secundarios frente a la devoción al mando.
Ya lo dijo el Grupo de Estados contra la Corrupción (Greco): menos puestos a dedo, más transparencia. Pero Marlaska hace oídos sordos y, para colmo, añade más nombres a la lista, incluyendo jefes de Tráfico, unidades de música e incluso psicólogos. La cosa va tan seria que la AUGC teme que el acceso a ciertos puestos dependa menos del talento y más de la ‘afinadad’ con los superiores.
La situación es tan surrealista que, según la AUGC, ya suman más letras que un abecedario. Y mientras tanto, la pregunta que todos se hacen es: ¿hasta dónde llegará este juego de tronos en la Benemérita? Santos Cerdán, Leire Díez, Javier Pérez Dolset y Gaspar Zarrías ya están en el punto de mira de la justicia por un rosario de delitos que van desde la organización criminal hasta el tráfico de influencias.
La UCO y la UDEF, con la lupa puesta. La independencia de la Policía Judicial en entredicho. Todo, en un contexto de desconfianza generalizada. La Guardia Civil, un polvorín a punto de explotar.
Crítica:
El texto se limita a replicar la información de OKDIARIO sin aportar contexto adicional ni análisis profundo. El título, aunque llamativo, peca de sensacionalismo. Falta una investigación propia y una visión crítica más allá de las fuentes oficiales.
Comentarios