Zapatero, hombre de estado o paranoico con la lista de la compra revisada por el CNI. La pregunta es legítima: ¿quién no desconfía cuando el agua está turbia? El ex-presidente, imputado por más delitos que días tiene el mes, insistió en 2025 a Pedro Sánchez si le estaban vigilando.
Insistió tanto que, según fuentes del CNI, se convirtió en “pesadito”. Imaginen la escena: llamadas constantes, mensajes urgentes… mientras los ciudadanos intentábamos entender cómo la cesta de la compra se había disparado. El CNI, con la paciencia de un santo (o la frialdad de un burócrata), respondió siempre lo mismo: “No te espiamos, José Luis”.
Pero la semilla de la duda ya estaba plantada. La paranoia de Zapatero floreció coincidiendo con los casos Ábalos, Cerdán y la detención de su “amigo” Julio Martínez, alias “Julito”, un empresario que tenía más dinero escondido que calcetines desparejados (286.070 euros entre libros, palos de golf y radiadores, nada mal).
Y para rematar la faena, la UDEF encontró un alijo de joyas en la caja fuerte de Zapatero, en su despacho de Ferraz. ¿Coincidencia? ¿Parte de un plan maestro? ¿O simplemente, un hombre preocupado por su seguridad? La respuesta, como suele ocurrir, está en el agujero contable.
Porque mientras el CNI niega el espionaje, las sombras de Plus Ultra se alargan sobre Ferraz. Y esa, amigos, es la verdadera intriga.
Crítica:
La noticia se centra en la obsesión de Zapatero en lugar de investigar los posibles motivos reales de su paranoia. El titular es sensacionalista y la redacción juega con la ambigüedad para generar morbo. Falta contexto sobre la credibilidad de las fuentes del CNI.
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