Hay una receta clásica para el surrealismo navarro: mezclas un partido de fútbol, un grupo de militares disfrutando de una terraza y un puñado de encapuchados con barras de metal. El resultado es una carnicería en el local Eatalian de Berriozar, donde tres soldados terminaron con costillas rotas y brechas en la cabeza, y una mujer con la nariz hecha añicos.
Lo normal en cualquier código postal sería que el alcalde gritara 'estopa' a la violencia. Pero estamos en el universo de Iker Mariezkurrena, el regidor de EH Bildu, para quien una paliza organizada es, básicamente, un problema de 'contexto'.
En lugar de condenar que veinte tipos con pasamontañas decidieran jugar al gladiador con porras extensibles, Mariezkurrena decidió jugar al detective de WhatsApp.
Mientras el portavoz del PP, Daniel Cuesta, pedía explicaciones básicas, el alcalde soltó la bomba: los agredidos serían miembros de 'Núcleo Nacional', una organización que él califica de 'fascista'. Es la gimnasia mental de manual: si te parten la cara con una barra de hierro, la culpa es de tu ideología, no del que empuña el arma.
La Guardia Civil, que suele ser la que ve las cosas con más claridad, no ha confirmado ese cuento chino.
Para rematar la jugada, el alcalde lanzó un comunicado que es una obra maestra de la evasión. No usa la palabra 'agresión'. No. Prefiere hablar de 'incidentes ocurridos', como si se tratara de que se hubiera roto una tubería o hubiera llovido demasiado.
Lamente que haya 'simbología neonazi' en el pueblo, pero se guarda el silencio sepulcral para los encapuchados. Mientras tanto, María Chivite, la presidenta de Navarra, ha optado por el modo avión: silencio absoluto. Al final, en Berriozar, que te rompan las costillas es un 'incidente', pero que el alcalde te llame fascista mientras sangras es la verdadera gestión política.
Crítica:
El texto original es un ejercicio de indignación correcta, pero falla al no cuestionar más a fondo la inacción de la presidenta de Navarra. Es una crónica de hechos que deja la ironía del 'incidente' demasiado servida para que el periodista no tenga que esforzarse.
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