Hay cosas que no se hacen, y conceder indultos tres días antes de las vacaciones es, básicamente, el equivalente político a dejar la persiana bajada para que nadie vea que estás vaciando la caja fuerte. El Gobierno ha jugado al bingo de la clemencia y ha salido premiada una red de intereses que haría palidecer a cualquier manual de ética.
Entre Laura Borrás y Juan Fernández Gutiérrez, el plato fuerte es Natalio Grueso, el antiguo 'rey Midas' del Centro Niemeyer de Avilés.
Grueso no es un cualquiera; es el hombre que convirtió la gestión pública en una cuenta corriente personal. Fue condenado por el Tribunal Supremo en abril de 2023 a ocho años de prisión por malversar 762.593 euros.
Para que el ciudadano de a pie lo entienda: mientras tú peleas con el banco por una comisión de mantenimiento, Grueso usaba el dinero de todos para financiar los viajes de su madre, su exmujer y hasta su abuela. Todo esto camuflado con una ingeniería financiera digna de un casino, donde un empleado de El Corte Inglés alteraba facturas para que los caprichos del gestor pasaran por gastos oficiales.
De hecho, la deuda con los grandes almacenes rozó los 700.000 euros, una cifra que terminó por cerrarles el crédito porque, al final, hasta la paciencia corporativa tiene un límite.
Pero el despliegue de generosidad no acabó ahí. Se gastó 182.616 euros en la cafetería y el restaurante del centro sin que nadie supiera muy bien en qué se fueron los platos.
Y ahora, tras pasar dos años jugando al escondite en un pueblo del Algarve, el Gobierno le perdona todo bajo el convenientísimo paraguas de los 'motivos de salud'. Lo más cínico es el club de fans: Woody Allen, Joan Manuel Serrat y otros divos que disfrutaron de sus contratos estratosféricos firmaron el perdón.
Es un sistema circular perfecto: el político perdona al gestor, el gestor pagó al artista y el artista pide el indulto. Todos felices, menos el contribuyente.
Crítica:
El texto original es un ejercicio de indignación necesaria, aunque peca de confiar demasiado en el lector para conectar los puntos del clientelismo. La noticia es un manual sobre cómo borrar delitos con un sello oficial antes de irse a la playa.
Comentarios