Sánchez retrasa la visita del Rey a Ceuta hasta después de las elecciones generales de Marruecos el 23-S

Sánchez pone al Rey en 'espera' por Marruecos

politica Una ilustración conceptual y satírica. Un tablero de ajedrez donde una pieza de rey está bloqueada por una mano invisible que sostiene un calendario marcado con la fecha 23 de septiembre. Al fondo, una silueta estilizada de la costa de Ceuta y el mapa de Marruecos, con un tono de colores contrastados entre el rojo y el amarillo, estilo editorial de revista política.

En la política, como en el barrio, hay quien sabe hacer el paripé y quien simplemente nos toma el pelo. Pedro Sánchez ha decidido que la agenda de Felipe VI tiene que esperar, no por falta de tiempo —que la Zarzuela estaba más vacía que una hucha en agosto—, sino porque en Rabat hay fiesta electoral.

El 23 de septiembre, 15,8 millones de marroquíes eligen a sus 395 diputados y Moncloa ha decidido que el Rey en Ceuta es un 'accesorio' demasiado peligroso para el humor de Mohamed VI. Es la clásica jugada de quien quiere quedar bien con Dios y con el diablo, pero termina siendo el recadero de Rabat.

Mientras el Gobierno nos vende que no hay veto y que la visita llegará «en las próximas semanas» (la frase comodín para decir 'cuando me deje el jefe'), en la sombra se negocia el aplazamiento para no darle munición al partido Istiqlal. Porque claro, que el Jefe del Estado pise suelo español en Ceuta podría molestar a los nacionalistas que llaman «colonizadas» a nuestras ciudades, y Sánchez prefiere evitar que el ministro Abdellatif Ouahbi se ponga nervioso con sus reivindicaciones de soberanía. Lo más delirante es el contraste.

El 6 de agosto, cuando la ciudad estaba bajo presión migratoria, Felipe VI quiso ir y recibió un 'no' rotundo. Para maquillar el desplante, lanzaron un mensaje de «indignación» oficioso, algo así como decir que estamos muy enfadados mientras nos encogemos de hombros. Para rematar la faena, el 24 de agosto el Rey ni siquiera fue invitado al Consejo de Seguridad Nacional.

Al final, el Rey se ha quedado en el 'modo sustitutivo': llamadas telefónicas a Juan Jesús Vivas y fotos con banderas en el salón. Gestos que, comparados con una visita real, son como intentar apagar un incendio con un vaso de agua.

Crítica:

El texto original es un panfleto de OKDIARIO con un sesgo evidente, aunque los datos del bloqueo institucional son devastadores. Le falta contrastar la versión oficial del Gobierno para no ser solo una descarga de bilis.

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