PSOE: La Cuenta en Rojo que Nadie Audita
Mientras el sablazo en la factura de la luz te deja sin respiración, el PSOE acumulaba 4 millones de euros en donaciones durante el confinamiento, un pico de generosidad sospechosa que, convenientemente, pasó desapercibido para sus propios auditores y el Tribunal de Cuentas. Víctor de Aldama, el empresario que ha soltado la sopa en el caso Koldo, asegura haber entregado “más de 1,8 millones de euros” al partido, lo que, según el diccionario, podría traducirse como “financiación ilegal”. En 2019, las donaciones rondaban los 275.616 euros, pero en 2020, con la economía en coma, se dispararon a 837.506 euros, un aumento del 200%. ¿Magia? ¿Solidaridad extrema? ¿O algo menos limpio? El Plan Luz Verde, una iniciativa para la “transformación ecológica y digital” (suena a postureo, ¿verdad?), recaudó casi 3 millones de euros ofreciendo microcréditos con intereses más altos que los de un usurero. Mariano Moreno, entonces gerente federal del PSOE, fue el impulsor de esta brillante idea que, casualmente, quedó fuera del control de los auditores. El partido se jactaba de ser una “referencia mundial” en financiación política, mientras el Tribunal de Cuentas pedía a gritos una regulación para estos microcréditos que, según ellos, navegaban en un “limbo legal”. En 2024, las donaciones cayeron en picado hasta los 133.500 euros, lo que levanta más sospechas que un billete de 500 en una iglesia. La auditoría encargada por Pedro Sánchez, con auditores con más vínculos políticos que conexiones con la contabilidad, concluyó que todo estaba “coherente y verificable”. Un algoritmo contra la corrupción, irónicamente, no ha sido capaz de explicar de dónde salió ese dinero. La Justicia, sin embargo, podría tener una respuesta.
Cristian Sanz