El 3 de septiembre, China realizó un desfile militar en la Plaza de Tiananmén, mostrando misiles intercontinentales como los DF-31BJ, DF-61 y DF-5C, y proyectiles balísticos lanzados desde submarinos como el JL-3. También presentó lobos robot de 70 kilos, drones furtivos de ataque y submarinos autónomos.
El evento destacó la integración de tecnología y fuerza militar, con algoritmos que gestionan tiempos de respuesta y permiten decisiones en fracciones de segundo. China invierte masivamente en inteligencia artificial, con el 85% de los contratos de IA militar adjudicados a universidades y empresas privadas.
El objetivo es reducir la dependencia de soldados y mandos tradicionales, implementando un sistema más autónomo donde la IA decide. El desfile celebró el final de la Segunda Guerra Mundial y envió un mensaje global: China es una potencia con ambiciones globales. La guerra del futuro se librará con código, no con músculo.
El EPL busca modernizar la logística y demostrar su capacidad tecnológica.
Crítica:
El contenido cumple con las expectativas del título al mostrar el avance tecnológico militar de China, pero resulta algo sensacionalista al enfatizar el potencial amenazante. Faltan detalles sobre las especificaciones técnicas del software utilizado.
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