Puente tiene Móstoles en 'standby'
Móstoles, una ciudad donde la paciencia es un deporte olímpico. El alcalde, Manuel Bautista, ha lanzado una misiva –sí, una carta de papel, en pleno siglo XXI– al ministro Óscar Puente, rogándole, casi suplicándole, que desentierre de algún cajón el proyecto de conexión del barrio PAU-4 con la R-5. Un proyecto que lleva años, años, enredado en la burocracia estatal, como un calcetín perdido en la lavadora.
La historia es simple: el Ayuntamiento de Móstoles y la Comunidad de Madrid han estado colaborando, aportando informes, cumpliendo requerimientos… básicamente, haciendo los deberes. Y la Demarcación de Carreteras dio su visto bueno hace más de un mes. Un visto bueno que, al parecer, se ha evaporado en las oficinas del Ministerio de Transportes. Fuentes del Consistorio, con la diplomacia rota, aseguran que Puente tiene el expediente “metido en un cajón”.
¿El impacto? Miles de vecinos de Móstoles atrapados en un atasco perpetuo, intentando acceder a la M-506, la A-5, la M-50. Una pesadilla vial que, según el alcalde, podría aliviarse con esta conexión. Hablamos de facilitar el acceso al PAU-4, una zona en desarrollo, y mejorar la movilidad en el norte del municipio. Pero claro, la movilidad no es gratis. El coste de la inacción se mide en tiempo perdido, en combustible derrochado, en estrés acumulado. Y, por supuesto, en votos. La carta es una petición de reunión urgente, una llamada de atención con tono de “a ver si nos echas una mano, que esto se pone feo”. Una colaboración que, insisten, están dispuestos a ofrecer. ¿La respuesta? Silencio administrativo. Un silencio que, en política, suele ser la peor de las respuestas.
En resumen, Móstoles espera, España espera, y el ministro Puente… ¿dónde estará?
Mario Herrera