Crítica:
La noticia carece de contexto sobre por qué se denegó el acceso, lo que la hace un poco superficial. El título 'Access Denied' es engañoso ya que no explica el motivo del bloqueo.
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La gala de los premios Oscar, que se celebrará este domingo en Los Ángeles, contará con la presencia de Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, quien ha viajado a la ciudad californiana con dinero público. Díaz, líder de Sumar, tiene previsto reunirse con varios de los nominados españoles, entre ellos Oliver Laxe, director de Sirat, que está nominada en la categoría de Mejor Película Internacional. Es la primera vez que un ministro español acude a la gala de los premios Oscar. La vicepresidenta tiene previsto reunirse con la delegación española que acudirá a la entrega de los premios, que celebrará su 98º edición. Díaz ha viajado hasta la ciudad californiana como representante del Gobierno, en calidad de ministra de Trabajo, cuando su cartera no tiene ninguna vinculación con la cultura o el cine. Pero no es la primera vez que Díaz cruza el charco a costa del dinero del contribuyente. La líder de Sumar ya estuvo hace unos meses en Los Ángeles, también como miembro del Gobierno, donde se reunió con Karen Bass, alcaldesa de la ciudad. Díaz y Bass discutieron durante su encuentro del pasado noviembre sus inquietudes compartidas, como el apoyo a los trabajadores o la justicia social. Durante su viaje por California en noviembre del pasado año, Díaz se reunió con representantes de diferentes organizaciones y sindicatos. España en los Oscar, Oliver Laxe tratará de hacerse con el quinto Óscar a mejor película extranjera para España con Sirat, que, de ganar el premio, seguiría la estela de Volver a empezar, Belle Epoque, Todo sobre mi madre y Mar adentro. La 98º edición de los premios más importantes del cine será conducida por el comediante Conan O’Brien por segundo año consecutivo y se transmitirá en directo. La categoría de Mejor Película Internacional aterriza este año cargada de incógnitas y sin un consenso claro. Aunque la noruega Valor Sentimental lidera las apuestas tras su éxito en festivales, la competencia se presenta feroz frente a las potentes propuestas como la brasileña El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho.
En un intento por rejuvenecer su audiencia, TV3 ha apostado por un nuevo programa de citas innovador presentado por la influyente Dulceida, con un presupuesto de 1,3 millones de euros. Este movimiento forma parte de la estrategia de la cadena para atraer a los jóvenes, después de incorporar a otras figuras como Laura Escanes. El programa, titulado 'La gran cita', promete ser un espacio donde los participantes podrán conocer a alguien de verdad, con calma y autenticidad, enfrentándose a desafíos emocionales para determinar si han encontrado el amor de su vida. La elección de Dulceida, quien se expresa mayoritariamente en castellano en sus redes sociales, ha generado polémica en las redes sociales, resucitando debates sobre el uso del idioma en la televisión pública catalana y la idoneidad de influencers como presentadores. Este giro hacia programas de entretenimiento busca contrarrestar la baja audiencia y la competencia de plataformas de streaming como Netflix y HBO Max, que han cambiado los hábitos de visualización de los jóvenes. Sin embargo, este enfoque también plantea interrogantes sobre el papel de TV3 en la promoción del catalán y su función como 'normalizador de la lengua catalana' en la sociedad. Con un contrato de cinco meses y una inversión significativa, 'La gran cita' se perfila como un intento audaz de TV3 por renovar su oferta y atraer a una audiencia más joven, pero también como un desafío para equilibrar entre la innovación y la responsabilidad cultural.
La locución 'Sacar de quicio' tiene un origen fascinante, relacionado con el sistema de encastre conocido como 'machihembrado'. En este sistema, las maderas se unen por sus junturas, con una canaleta en un canto y una saliente en el otro. El periodista argentino Daniel Balmaceda explica en su libro 'Historias de letras, palabras y frases' (2014) que este sistema proviene de la unión de 'macho' y 'hembra', y que la parte 'hembra' del sistema, el quicio, es fundamental para la unión con la bisagra. Si se sale de quicio, todo el engranaje se desmorona, lo que lleva a la idea de que alguien o algo que 'se sale de quicio' está fuera de control. La lengua es un sistema convencional de signos que se encuentra en constante cambio, y las frases más conocidas popularmente tuvieron su origen mucho tiempo atrás, en contextos muy diferentes a los de hoy en día. Hoy en día, la expresión 'Sacar de quicio' se utiliza para describir a alguien que está exasperado o irritado, sin pensar en el contexto que le dio origen. La historia detrás de esta frase es un ejemplo de cómo la lengua puede evolucionar y adaptarse a los cambios sociales y culturales. La expresión 'Sacar de quicio' es solo un ejemplo de las muchas frases que han sido adoptadas y modificadas a lo largo del tiempo, y su origen es un recordatorio de la importancia de entender el contexto en el que se utilizan las palabras y las frases. La investigación de Daniel Balmaceda nos permite conocer el origen de esta expresión y apreciar la riqueza y complejidad de la lengua. La próxima vez que utilicemos la expresión 'Sacar de quicio', podremos recordar su fascinante historia y el contexto en el que se originó.
Cuando la cocina coreana se vuelve protagonista de las redes, una cocinera china de nombre Coqui se destaca con una fórmula que desmiente la clásica harina. Su receta, publicada el 8 marzo 2026 a las 08:19h y sin votos, promete saciar a 4‑5 comensales con un pollo frito que parece sacado de una calle de Seúl. Coqui elige el contramuslo de pollo con piel, un corte que mantiene la jugosidad y resiste la fritura sin secarse. En un bol mezcla un vaso de harina de trigo, otro vaso de almidón de patata (o maicena si no se encuentra la última), dos cucharadas de sal, una cucharada de curry, una de ajo en polvo, una de pimentón, una de pimienta negra y otra de levadura química. Añade un vaso de agua, creando una masa ligera que envuelve cada trozo. El aceite de girasol, con su punto de humo alto, se calienta y el pollo se sumerge, dorándose hasta lograr una corteza crujiente que deja al descubierto la carne jugosa. La salsa, la pieza que define al yangnyeom chicken, se arma con ¾ de cucharadas de gochujang, una cucharada de salsa de soja, una de vinagre, 10 g de mantequilla, una cucharada de ajo rallado y tres cucharadas de agua. Al hervir, la mezcla adquiere un brillo sedoso y un equilibrio entre dulce, ácido y picante que envuelve cada pieza de pollo. Al mezclar la salsa caliente con el pollo recién frito, la cobertura se distribuye uniformemente, garantizando una experiencia de sabor intensa. Coqui complementa su relato gastronómico con la aparición de Susi Díaz, chef que menciona una cena rápida con garbanzos y langostinos salteados con vino, añadiendo un guiño a la versatilidad de las recetas asiáticas adaptadas a cocinas domésticas. El post, con miles de visualizaciones, demuestra que el secreto no está en la harina sino en la combinación de maicena y curry, que aportan una textura ligera y crujiente y un sabor aromático antes de la salsa. Este plato, que recuerda a los puestos callejeros coreanos, se prepara en menos de media hora, convirtiéndose en una opción práctica para quienes buscan un festín de sabor sin complicaciones.
Con diez minutos de preparación, el chef Martín Berasategui y su compañero David de Jorge invitan a los comensales a subirse a una experiencia de tapeo vasco que transforma la humilde lata de anchoas en un aperitivo chic. A la hora de abrir la lata, el aroma salado ya despierta los sentidos, pero la verdadera magia ocurre cuando Berasategui vierte un refrito de aceite de oliva virgen extra, dos dientes de ajo fileteados y una guindilla fresca picada sobre las anchoas. El secreto, según el maestro gastronómico, es que ese aceite debe enfriarse por completo antes de sumergirlo en las anchoas; el calor, de otro modo, arruinaría la textura delicada del pescado, “fastidiando la anchoa”, como avisa el chef. Una vez frío, el aceite se vierte sobre la lata y se deja marinar quince minutos, tiempo suficiente para que el ajo y la guindilla impregnen cada pieza. Mientras tanto, el guacamole, preparado con 250 g de aguacate maduro, 50 g de cebolla, una cucharada de zumo de limón, 100 g de tomate pelado, seis tomates cherry, una cucharita de cilantro y tabasco al gusto, se deja enfriar en la nevera durante una hora. Berasategui aconseja que el guacamole quede “un pelín soso” para que la sal de la anchoa y el picante de la guindilla dominen el conjunto sin competir. El plato se sirve sobre hojas de endivia (una o dos unidades), las cuales aportan un crujido ligeramente amargo y reducen la carga de hidratos de carbono. Los ingredientes, combinados, ofrecen proteínas de alto valor biológico, omega‑3, calcio y vitamina D de las anchoas, grasas monoinsaturadas del aguacate y antioxidantes del tomate. El chef, quien ostenta más estrellas Michelin que cualquier otro chef español, destaca que la combinación de sabores no solo eleva la lata de anchoas a nivel gourmet, sino que también mantiene la sencillez del tapeo casero. Para acompañar, recomienda un txakolí joven y bien frío, un albariño de las Rías Baixas o un verdejo fermentado en depósito, todos servidos a menos de 10 °C. Si se prefiere cerveza, una lager sin filtrar o una pilsner centroeuropea ofrecen el amargor justo, mientras que las cervezas de trigo complementan la frescura del aguacate. Para los que evitan alcohol, un agua con gas, unas gotas de lima y una ramita de cilantro proporcionan el frescor deseado. En definitiva, la receta de Berasategui demuestra que, con solo dos ajos, una guindilla y un aceite frío, la lata de anchoas se convierte en un auténtico manjar de la alta cocina, listo para compartir entre tres o cuatro comensales que buscan un toque de lujo sin complicaciones.
Con una mañana de 10 marzo 2026 a las 11:14 h, Adriana Calvo publica, en su columna de cocina urbana, un relato que promete rescatar la tradición del garbanzo sin el tedio del remojo ni la larga cocción. El protagonista, el garbanzo de bote, ya cocido y listo para la mesa, aparece como héroe de la vida moderna. Se describe su composición mínima: garbanzos, agua y sal, con la opción de añadir antioxidantes o conservantes que, según el autor, conservan fibra, proteína vegetal y minerales como calcio, magnesio, fósforo y potasio, además de vitaminas del grupo B. El autor advierte sobre la salinidad del líquido de la lata y los posibles aditivos, sugiriendo enjuagar las legumbres bajo el grifo para eliminar parte de la sal y el almidón superficial. De ahí surge la idea de que el sabor “a conserva” puede ser neutralizado con un sencillo salteado en aceite de oliva virgen extra, especias, un sofrito aromático o la incorporación de un caldo de cocido que oculta cualquier huella de lata. En un giro de humor gastronómico, Carlos Gómez, conocido en redes como @charlito_cooks, presenta su “receta completa” sin encender el fuego y sin manchar la cazuela. En su vídeo, propone una ensalada de garbanzos con dos latas de sardinas en aceite, medio pimiento rojo, cebolleta, 200 g de queso fresco, un pepino, dos piparras, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal al gusto. El paso a paso es simple: mezclar los ingredientes picados en un bol, preparar un aliño con el aceite de las sardinas, un chorrito de vinagre, las piparras y un toque de AOVE, y, por último, colocar las sardinas enteras sobre la mezcla. Si el cocinero añade un toque final, la yema de huevo curada rallada aporta textura y un sabor extra. El mensaje subyacente es claro: la cocina rápida y saludable puede construirse con productos en conserva, siempre que se elijan marcas de calidad y se siga una preparación cuidadosa. La publicación, con 0 votos, se posiciona como una guía práctica para quienes buscan soluciones culinarias sin perder el sabor casero.
La cocina francesa es famosa por sus purés de patatas cremosos y sin grumos, un logro que muchos cocineros amateurs intentan replicar sin éxito. El secreto está en elegir las patatas adecuadas, cocerlas de manera uniforme y añadir los ingredientes correctos en el momento preciso. Los chefs franceses recomiendan usar variedades harinosas de patatas porque se deshacen fácilmente y dan una textura suave. Es crucial cocerlas en agua fría con sal desde el principio y luego dejar que el vapor escape antes de triturarlas. El uso de un pasapurés en lugar de batidoras eléctricas ayuda a mantener la textura delicada del puré. El truco definitivo, sin embargo, está en añadir ajo confitado, que aporta profundidad, dulzor y un toque aromático al plato. Para confitar el ajo, se cocina lentamente en mantequilla o aceite a fuego muy bajo hasta que esté tierno y cremoso. Integrar este ajo confitado al puré de patatas eleva el plato a un nivel superior, combinando perfectamente con la suavidad de la patata. Además, las patatas son ricas en hidratos de carbono, fibra, vitamina C y minerales como el potasio, lo que las convierte en un alimento nutritivo. La Fundación Española de Nutrición destaca que una patata cruda de tamaño medio aporta el 46% de la ingesta recomendada de vitamina C para adultos. Con estos consejos, cualquier persona puede preparar un puré de patatas digno de un chef francés.
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