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En momentos de inseguridad, muchas familias consideran incorporar un perro con fuerte instinto protector a su hogar. Según veterinarios, ciertas razas poseen cualidades naturales de vigilancia, equilibrio y valentía que los convierten en grandes guardianes. El Rottweiler, el Doberman Pinscher y el Pastor Alemán son tres de las razas más recomendadas por su instinto de guardia y capacidad de respuesta controlada. El Rottweiler, por ejemplo, es conocido por su confianza en sí mismo y su fuerte apego a su familia, lo que lo hace reservado con extraños. Con una correcta educación, puede ser un perro equilibrado y altamente protector. El Doberman Pinscher, por su parte, combina inteligencia y velocidad, lo que lo hace ideal para reaccionar rápidamente ante estímulos inusuales. Sin embargo, necesita actividad física y disciplina constante para desarrollar su potencial. El Pastor Alemán, ampliamente utilizado en fuerzas de seguridad, posee un instinto protector marcado y gran lealtad hacia su familia. Los veterinarios subrayan que, más allá de la raza, el entrenamiento responsable es fundamental para que un perro sea un guardián efectivo y no agresivo. Un perro protector debe estar correctamente guiado para actuar con control y no por impulso. La elección de la raza adecuada implica evaluar espacio, tiempo y compromiso. Con los cuidados apropiados, estos perros pueden convertirse en una presencia disuasiva y en un miembro fiel del hogar.
En el complejo entramado de las discusiones cotidianas, un fenómeno psicológico llama poderosamente la atención: la necesidad imperiosa de tener la última palabra. Un estudio reciente de la Universidad de Ámsterdam reveló que quienes monopolizan el cierre de debates son percibidos como menos colaborativos, incluso cuando sus argumentos son sólidos. Pero, ¿qué impulsa a estas personas a cerrar siempre el diálogo? La psicología apunta a inseguridades subyacentes, como la autoimagen frágil y la baja tolerancia a la ambigüedad, que generan ansiedad si no se cierra la conversación. El ego se convierte en un mecanismo de protección, evitando sentirse cuestionado. Investigaciones de la Asociación Americana de Psicología muestran que individuos con alta orientación al dominio experimentan alivio al reafirmar su postura, activando circuitos de recompensa vinculados a la validación social. Sin embargo, este patrón erosiona la escucha activa y puede percibirse como invalidación del otro en vínculos cercanos. Comprender esta dinámica desde la psicología es clave para desactivar el patrón y fortalecer los vínculos.
Cuando nos dirigimos a nuestras mascotas con ese tono agudo y afectuoso conocido como pet-directed speech, no estamos haciendo algo casual o ridículo. La ciencia ha demostrado que esta forma de comunicación activa mecanismos emocionales y sociales profundos. Según la American Psychological Association (APA), las interacciones afectivas con animales estimulan la liberación de oxitocina, una hormona asociada al apego y al vínculo social. Esto explica por qué muchas personas adoptan espontáneamente un tono similar al que se utiliza con los bebés. Investigaciones en la revista Animal Cognition han comprobado que los perros responden con mayor atención a voces agudas y emocionalmente marcadas. La experta Nicolas Mathevon, de la Universidad Jean Monnet, demostró que los cachorros reaccionan intensamente ante este tipo de entonación. Desde la psicología evolutiva, este fenómeno tiene sentido: el 'habla maternal' o motherese facilita el vínculo y la atención, y cuando se traslada al vínculo con animales, cumple una función similar de conexión emocional. Las personas que hablan con voz de bebé a sus mascotas suelen tener cuatro rasgos de personalidad: alta empatía emocional, estilo de apego seguro, expresividad afectiva y sensibilidad social. Estos rasgos no implican inmadurez, sino habilidades socioemocionales desarrolladas. La liberación de oxitocina durante la interacción humano-animal fortalece el circuito del apego, y estudios en neurociencia social muestran que mirar a un perro a los ojos puede generar un aumento hormonal similar al que se produce entre madre e hijo. El cerebro humano está programado para responder a rasgos 'infantiles' mediante el 'esquema de ternura' descrito por Konrad Lorenz, y muchas mascotas activan automáticamente ese circuito.
En la era digital donde las selfies y las redes sociales dominan, mantener un gesto serio o neutro en las fotos es una elección que puede revelar aspectos interesantes de la personalidad. Según Psychology Today, esta decisión no siempre responde a timidez o frialdad, sino que puede estar asociada con cuatro rasgos destacados: alta conciencia y dedicación, perfeccionismo, profesionalismo y competencia, y baja extroversión o amabilidad. Las personas que evitan sonreír en fotos suelen ser altamente responsables y comprometidas, y priorizan transmitir seriedad y control. El perfeccionismo también juega un papel importante, ya que estas personas analizan constantemente su imagen y optan por gestos sobrios que consideran más seguros y naturales. En contextos profesionales, una expresión seria se asocia con autoridad y competencia, lo que refuerza la identidad laboral y la credibilidad. Finalmente, la baja extroversión puede manifestarse en una expresión neutral que funciona como un límite para proteger su espacio personal. No sonreír en una foto no define completamente la personalidad, pero ofrece pistas valiosas sobre cómo una persona se percibe a sí misma y al mundo.
En el mundo de la astrología, ciertos signos del zodíaco se destacan por su naturaleza inquieta e independiente, lo que podría llevarlos a tener dificultades para mantener relaciones monógamas estrictas. Géminis, Sagitario y Aries son los tres signos que, según astrólogos contemporáneos y escuelas tradicionales, tienen una mayor tendencia a buscar estímulos y novedad en sus vínculos. Géminis, regido por Mercurio, es conocido por su curiosidad y capacidad para cambiar rápidamente de intereses. Si se aburre o siente que la relación se ha vuelto monótona, puede buscar conversación, atención o emoción fuera del vínculo, lo que no siempre se traduce en infidelidad física, sino que puede manifestarse como infidelidad emocional o intelectual. Por otro lado, Sagitario, gobernado por Júpiter, valora profundamente la libertad y la expansión. Si percibe control excesivo o restricciones en su relación, puede reaccionar alejándose o explorando nuevas experiencias afectivas. Su espíritu aventurero y rechazo a los límites rígidos son características clave que influyen en su comportamiento. Aries, regido por Marte, es impulsivo y pasional. Cuando actúa, lo hace desde el deseo inmediato, lo que puede llevarlo a dejarse llevar por sus impulsos sin medir las consecuencias. La astrología no determina el comportamiento de una persona de manera definitiva. Astrólogos profesionales explican que para analizar la conducta amorosa de alguien, es necesario observar varios factores en su carta natal, como la posición de Venus, la influencia de Marte, la Casa VII y los aspectos entre planetas. Una persona de cualquier signo puede ser completamente fiel si su carta muestra estabilidad emocional, valores sólidos y compromiso fuerte.
La recogida de biorresiduos en las zonas rurales de Burgos no despega. Menos de 500 personas se beneficiaron de las bonificaciones de la tasa de basuras por usar el quinto contenedor más de 75 días al año. El Consorcio Provincial de Residuos ha decidido posponer la colocación de recipientes marrones en municipios entre 200 y 300 habitantes. La falta de concienciación y el bajo uso del contenedor marrón están vinculados directamente al recibo, que podría volver a subir este año. El despliegue del quinto contenedor comenzó en enero de 2023 y se han enviado más de 70.000 tarjetas a ayuntamientos de más de 300 habitantes. Sin embargo, menos de 5.800 vecinos del Burgos rural usaron la tarjeta para abrir el contenedor. La recaudación del Consorcio Provincial de Residuos ha aumentado un 35% con respecto a 2024, lo que supone 2,7 millones de euros más. El Consorcio cuenta con 11 millones de presupuesto para este ejercicio, 300.000 euros menos que en 2025.
Gibraltar ha expandido su territorio un 15% en cinco décadas mediante la ganancia de terreno al mar, incorporando cerca de un millón de metros cuadrados. Esta ampliación, equivalente a todo el Parque del Retiro de Madrid, ha permitido crear suelo urbanizable, infraestructuras y áreas portuarias. El Tratado de Utrecht de 1713 cedió 'la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas' a Reino Unido, pero no incluyó el istmo ni las aguas circundantes. España sostiene que la soberanía británica se limita al perímetro original y que los rellenos posteriores crearon territorio inexistente en el momento de la cesión. La disputa territorial permanece sin resolver. Recientemente, la UE y el Reino Unido han alcanzado un acuerdo que redefine la relación de Gibraltar con la UE tras el Brexit, eliminando la verja física y trasladando los controles al puerto y al aeropuerto, e integrando de facto el enclave en el espacio Schengen.
Una pediatra explica que limpiar constantemente la boca de un bebé mientras come puede interferir en su proceso de aprendizaje y exploración. Según Fer Carmona, los bebés aprenden a través de los sentidos y ensuciarse es parte esencial de este proceso. Limpiar de forma constante puede generar asociaciones negativas y entorpecer el aprendizaje. Un estudio publicado en la revista Appetite respalda esta idea, mostrando que la exposición temprana a diferentes texturas influye positivamente en la aceptación de alimentos. Aunque no se debe limpiar constantemente, sí es importante limpiar después de comer. Preparar el entorno con ropa adecuada y una trona fácil de limpiar ayuda a manejar el desorden.
Un niño sentado en su trona, concentrado en su plato, y de pronto, tira la comida al suelo a propósito. Esta escena cotidiana puede ser desesperante para los padres. Según la nutrióloga Niria Treviño, este comportamiento es normal, especialmente durante los primeros meses de alimentación complementaria. Los niños tiran comida al suelo como parte de su exploración del mundo que les rodea, probando texturas, sonidos y gravedad. La forma en que los padres responden a este comportamiento puede reforzar o disminuir su frecuencia. En lugar de reaccionar con órdenes o enfado, Treviño sugiere explicar con calma lo que ocurre, estableciendo límites claros y respetuosos. Un estudio publicado en la revista Appetite respalda esta aproximación, mostrando que una intervención basada en 'responsive parenting' reduce las prácticas basadas en la presión o las recompensas y favorece rutinas más previsibles. La clave está en cambiar la forma de responder a los niños durante las comidas, entendiendo que su comportamiento no es desobediencia, sino parte de su desarrollo.
La pediatra Diana Álvarez afirma que prohibir el azúcar a los niños puede tener efectos contrarios a los deseados. La restricción estricta de dulces y chucherías puede hacer que los niños los vean como alimentos deseables, lo que puede llevar a una mala relación con la comida y a problemas de salud a largo plazo. Un estudio publicado en la revista Food Quality and Preference encontró que, aunque los niños cuyos padres imponían más restricciones consumían menos azúcares libres, no había indicios de que este tipo de control redujera de forma significativa la preferencia por los sabores dulces. La pediatra sugiere que, en lugar de prohibir el azúcar, es mejor educar a los niños para establecer hábitos alimenticios saludables, ofreciéndoles una variedad de alimentos frescos y tratando los dulces con normalidad cuando aparecen. Esto puede ayudar a que los niños desarrollen una relación más sana con la comida y eviten problemas de salud asociados con una mala alimentación. La clave es crear un entorno donde predominen frutas, verduras y alimentos frescos, y no etiquetar algunos alimentos como 'buenos' o 'malos'. La propia pediatra lo deja claro: la base debe ser una alimentación saludable y repetida en el tiempo, pero sin prohibiciones estrictas. Un ejemplo de esto es el caso de dos niños, Carla y Mateo, que comen sano en su día a día, pero reaccionan de forma distinta cuando tienen dulces delante. Carla se pasa la fiesta pegada a la mesa de las chuches, comiendo con mucha ansiedad, mientras que Mateo pica un par de ganchitos, se pone a jugar y come un trozo de pastel, pero se deja el resto. La diferencia no está en el azúcar, sino en el mensaje que reciben en casa sobre la comida. Los padres de Carla le insisten en lo malo que es el azúcar para su salud, mientras que los padres de Mateo se encargan de que siempre tenga frutas y verduras a la vista y evitan que tenga dulces a su alcance, pero no hacen comentarios sobre si es bueno o malo cuando los hay. Esto muestra que la forma en que se aborda la alimentación infantil puede tener un impacto significativo en la forma en que los niños relacionan con la comida y en su salud a largo plazo.
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Belén Sanz