Crítica:
El artículo presenta una denuncia grave contra el ministro Marlaska y la cúpula policial, pero podría profundizar más en las pruebas que respaldan estas acusaciones. El título es directo y refleja el contenido.
El artículo presenta una denuncia grave contra el ministro Marlaska y la cúpula policial, pero podría profundizar más en las pruebas que respaldan estas acusaciones. El título es directo y refleja el contenido.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado una nueva normativa para limitar al 35% la publicidad institucional en los medios de comunicación, en un intento por aumentar la transparencia en la financiación pública de los medios. Esta medida forma parte de su Plan de Acción por la Democracia, impulsado tras el estallido del caso Begoña Gómez. Desde que Sánchez llegó al poder en 2018, el gasto en publicidad institucional ha aumentado considerablemente, pasando de 62,85 millones de euros en 2019 a 155,6 millones previstos para 2026. En total, entre 2019 y 2026, el Gobierno habrá gastado más de 1.000 millones de euros en publicidad institucional sin que se sepa exactamente a qué medios han ido a parar estos fondos. El ministerio que más dinero recibe es el de Transición Ecológica, con 17,1 millones, seguido de Igualdad y Agricultura. La normativa necesitará el apoyo del Congreso de los Diputados, donde el voto de Junts será clave.
La inacción de la Fiscalía General del Estado ante el escándalo del exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, acusado de agresión sexual, ha generado estupor en el ámbito judicial. Fuentes jurídicas critican a la Fiscal General, Teresa Peramato, experta en violencia de género, por su silencio en un caso que afecta al Ministerio del Interior y al Gobierno de Pedro Sánchez. La querella presentada detalla cómo el ex DAO obligó a la víctima a subir a su domicilio, donde desplegó una conducta agresiva de naturaleza sexual con violencia física e intimidación ambiental. La Fiscalía ha sido comparada con su actuación en el caso de Julio Iglesias, donde rechazó su solicitud de personarse en la investigación en solo 4 horas, mientras que en este caso no ha habido ninguna comunicación con el abogado de la víctima. Además, ha salido a la luz una segunda denunciante contra el ex DAO, lo que refuerza la gravedad de las acusaciones.
La Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha vetado un acto de Vox en su campus de Álava, citando 'riesgos para la seguridad' y calificando la ideología de la formación como 'totalitarismo'. Sin embargo, en su claustro de profesores figuran varios exmiembros de ETA, como Julen Zabalo Bilbao, condenado a 25 años de prisión por pertenencia a banda armada, y Ainhoa Ozaeta, exjefa del aparato de extorsión de ETA, contratada como profesora en el Departamento de Economía y Gestión tras cumplir su condena en 2023. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) denunció la contratación de Ozaeta, calificándola de 'despropósito preocupante' y cuestionando la celeridad del proceso. La contradicción entre el veto a Vox y la presencia de exetarras en el profesorado ha generado controversia.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado la desclasificación de los documentos del 23-F, lo que ha generado dudas razonables en varios sectores debido a la tendencia del Ejecutivo a reescribir la historia y manipular la memoria. El anuncio ha sido visto como un intento de desprestigiar a la Corona y calentar el republicanismo, aprovechando la desclasificación para mostrar solo los documentos que favorezcan sus intereses y ocultar aquellos que beneficien al Rey Juan Carlos. La decisión se produce en un momento en que Sánchez está acorralado por numerosos escándalos de corrupción y abusos sexuales. Políticos como Jaime Mayor Oreja, Isabel Díaz Ayuso, Cayetana Álvarez de Toledo y Esther Muñoz han advertido que la verdadera aspiración de Sánchez es instaurar la República, desprestigiando primero la Monarquía y la Transición. La desclasificación parcial y tergiversada de los documentos podría ser el comienzo de una campaña para arrebatar a Don Juan Carlos uno de sus grandes logros: haber frenado el intento de golpe de Estado de 1981. Con un precio de la manipulación histórica, el Gobierno busca tapar sus escándalos y movilizar a una izquierda decepcionada con su líder.
La Guardia Civil ha emitido un contundente informe contra Adif, el administrador ferroviario, por presuntamente retirar pruebas del accidente de Adamuz sin autorización judicial ni notificación a las autoridades. Según el oficio de la Guardia Civil, el personal de Adif realizó 'distintas operaciones tendentes a la extracción y traslado de material' desde la zona del accidente hasta su base en Hornachuelos, donde practicaron 'pruebas en el material, sin advertirlo ni solicitarlo'. El responsable de la base de mantenimiento de Adif declaró que recibió 'orden verbal del Jefe de Área' para retirar 'cupones de raíl, entre las que hay soldaduras', y trasladarlos a la base entre la noche del 22 y la madrugada del 23 de enero. Aunque el responsable afirmó que las pruebas 'no fueron destructivas', la Guardia Civil había solicitado el 2 de febrero que no se realizaran actuaciones en las soldaduras sin autorización previa. Adif ha respondido que solo retiró material que ni la Guardia Civil ni la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) se llevaron en su primera inspección, y que todo el material estuvo a disposición judicial y policial en sus instalaciones. La controversia ha generado un intenso debate sobre la integridad de la investigación y la actuación de Adif.
En un contexto de creciente tensión entre el Gobierno de Pedro Sánchez y las fuerzas políticas vascas, Bildu, el partido liderado por Arnaldo Otegi, ha presentado una serie de preguntas parlamentarias que buscan arrojar luz sobre la actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional en el País Vasco y Navarra. El diputado de Bildu, Jon Iñárritu, ha sido el encargado de presentar estas preguntas, que incluyen la solicitud de información detallada sobre los controles policiales realizados por ambos cuerpos en los últimos cinco años, incluyendo la ubicación exacta de dichos controles, el número de personas identificadas, detenidas y sancionadas, así como los motivos de estas acciones. Además, Bildu ha exigido conocer el número de agentes que han sido detenidos en los últimos cinco años por presuntos delitos vinculados al narcotráfico. Esta iniciativa se produce después de que el Gobierno accediera a otra petición de Bildu, proporcionando un listado de muertes ocurridas bajo custodia policial o durante actuaciones policiales en los últimos cinco años. Los datos proporcionados por el Gobierno revelaron que la mayoría de las muertes bajo custodia policial se debieron a causas naturales, mientras que las ocurridas durante actuaciones policiales fueron en su mayoría accidentales. Con estas preguntas, Bildu busca ejercer un mayor control sobre las fuerzas de seguridad del Estado en una región históricamente sensible.
El Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, ha licitado un contrato por 8,1 millones de euros para el suministro de munición de 9 milímetros para la Guardia Civil, un 18% más que el precio anterior. Este aumento se debe a la rescisión del contrato con IMI Systems, empresa israelí que había ganado el concurso anterior por 6,8 millones de euros. La decisión de vetar a IMI Systems se tomó tras la aprobación del embargo de armas a Israel en septiembre de 2025, lo que obligó al Gobierno a buscar un nuevo proveedor. El contrato anterior tenía una vigencia de 27 meses y debía durar hasta 2027, pero se rescindió debido a la imposibilidad legal sobrevenida derivada de la prohibición de importar material de defensa desde Israel. El nuevo contrato tiene un precio base de licitación de 8,1 millones de euros, que con impuestos incluidos asciende a 9,1 millones de euros.
Comentarios