En un giro sorprendente, la empresa Tragsa, conocida por su participación en el polémico 'caso mascarillas' y por haber contratado a Jésica, la 'sobrina de Ábalos', ha sido elegida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para regularizar a 500.000 inmigrantes ilegales.
Esto plantea serias preguntas sobre la transparencia y objetividad en la contratación pública. Mientras el Consejo de Estado cuestiona la capacidad de Tragsa para gestionar este proceso, la empresa se beneficia de un contrato que podría costar al erario público una cantidad significativa, similar a 'tirar de tarjeta' para pagar una factura exorbitante.
La cifra de 9.500 euros que Jésica percibió por su trabajo en Tragsatec, sin realizar tarea alguna, es un ejemplo de cómo el dinero público se puede despilfarrar en 'agujeros contables'. La regularización de inmigrantes es un tema delicado que requiere una gestión transparente y eficiente, no un 'sablazo en la factura' para beneficio de unos pocos.
El uso de empresas públicas como Tragsa y Tragsatec para este fin plantea dudas sobre la capacidad del Gobierno para gestionar los fondos públicos de manera efectiva. La memoria del decreto destaca la importancia de la 'objeticidad, neutralidad y transparencia' en la gestión de los contratos públicos, pero la elección de Tragsa y Tragsatec parece contradecir estos principios.
El Consejo de Estado recuerda que el uso de medios propios personificados de las Administraciones Públicas debe estar rodeado de una regulación detallada y que Tragsa y Tragsatec deben ceñirse a actuaciones administrativas de gestión y canalización documental, sin atribuirles potestades públicas.
La regularización de inmigrantes es un tema que requiere una gestión cuidadosa y transparente, no un 'juego de dados' con el dinero público.
Crítica:
La noticia carece de transparencia y objetividad, lo que plantea serias dudas sobre la gestión de los fondos públicos. La elección de Tragsa y Tragsatec para regularizar a inmigrantes ilegales es un ejemplo de cómo el dinero público se puede despilfarrar en 'agujeros contables'.
Comentarios