El Estado en modo ‘flexibilidad selectiva’: mientras la pandemia ahogaba a autónomos con moratorias de luz y alquiler, el Instituto de Empresa (IE) se colaba en el ‘club VIP’ de los arrendatarios con descuentos bajo el brazo. No es que el Gobierno oliera a gasolina barata para todos: no.
Aquí la rebaja del alquiler llegó solo para los amigos, y con cinco millones de euros de préstamo extra para redondear el trato. El detalle curioso (o no): el acuerdo marco de 2020, firmado por Antonio Cervera —exmano derecha de María Jesús Montero en Hacienda y ahora director general de Costes de Personal—, permitía ‘aplazamientos de pago y mejores condiciones’ para los inquilinos del Estado.
Pero ojo: no para cualquier inquilino. Para el IE, que en 2020 contrató a Begoña Gómez (sí, la mujer del presidente) como asesora. Coincidencia? El Senado pide los papeles, la SEPI los blindan con llave china, y el IE jura y perjura que no hubo trato de favor. Cinco millones en cuatro meses, al 2% de interés.
Eso es lo que el IE recibió en préstamo durante la pandemia, según confirmaron fuentes de la SEPI a The Objective. ¿Para qué? El instituto niega cualquier rebaja en los 25.000 metros cuadrados que alquila en Campos Velázquez (tres edificios, tres contratos firmados en 2010, 2013 y 2017).
Pero aquí viene lo jugoso: el documento que el Senado quiere escarbar —y que la SEPI se niega a soltar— es un acuerdo marco que, según fuentes internas, sí flexibilizó los alquileres para el IE. ¿Cómo? Con ‘precios de mercado’ avalados por una tasación independiente.
¿Y el préstamo? Ahí está el detalle: mientras el IE pagaba su alquiler a precio de saldo, el Estado le prestaba dinero barato para que no se ahogara. ¿Beneficio cruzado? Parece que sí, pero el IE aduce que nunca aplicaron la rebaja (aunque ocho fuentes de la SEPI aseguran lo contrario). La hipocresía del sistema en tres actos: 1.
El teatro de la pandemia: En 2020, la SEPI aprobó un documento para ayudar a los arrendatarios del Estado. Pero no a todos. El IE, que ya alquilaba tres joyas inmobiliarias en Madrid, se llevó el menú del día: préstamo + posible descuento en el alquiler. ¿Casualidad? Que Begoña Gómez trabajara allí como asesora desde 2020. 2.
La opacidad como escudo: El Senado pide transparencia, la SEPI esconde los contratos bajo el argumento de ‘confidencialidad de terceros’. ¿Terceros? Los mismos que, según fuentes, camuflaron el pago del alquiler de otra forma. ¿Cómo? Nadie lo dice, pero el olor a ingeniería financiera inunda la sala. 3.
El ‘me sorprendió’ de rigor: José Ángel Partearroyo, exdirector de Participadas de la SEPI, declaró ante el Senado que le sorprendió el préstamo de cinco millones. ¿En serio? Si el documento de flexibilización existió (y las fuentes lo confirman), alguien sabía. ¿Quién? Quizás Antonio Cervera, que firmó el acuerdo en 2020 y ahora brilla en Hacienda.
¿O acaso Begoña Gómez, que en 2020 ya estaba en el IE? El colmo: mientras el Gobierno deniega información al Senado, la Comisión de Investigación sobre la SEPI (caso Koldo) ve cómo sus peticiones son rechazadas una tras otra. ¿Motivo? Que el rescate a Plus Ultra y el Fondo Fasee están secretos de Estado.
Ironía del destino: los mismos que claman por transparencia cuando se trata de corrupción ajena son los que entierran los papeles cuando el escándalo huele a sus amigos. Datos duros que pican más que el ajo en la herida: - 25.000 m² de suelo público alquilados al IE en Campos Velázquez (contratos de 2010, 2013 y 2017). - 5 millones de euros en préstamo al IE en 2020, liquidados en cuatro meses al 2% de interés. - Acuerdo marco de 2020 firmado por Antonio Cervera (exSEPI, exHacienda) para flexibilizar alquileres ‘según precios de mercado’. - Ocho fuentes de la SEPI confirman que hubo rebaja; el IE lo niega. - Begoña Gómez trabajó en el IE desde 2020 (mismo año del préstamo y el acuerdo marco). - SEPI blindó los contratos tras la reclamación del Senado, alegando ‘confidencialidad de terceros’. - Comisión del caso Koldo ve rechazadas sus peticiones por secretismo estatal. La moraleja callejera: En España, cuando el Estado ‘flexibiliza’, no es para que pagues menos la luz.
Es para que algunos paguen menos el alquiler… y encima les presten dinero. El resto, que se apañe. Como siempre.
Crítica:
El artículo acierta al desentrañar la red de intereses y opacidad, pero pecaría de tímido si no profundizara en los nombres de los ‘terceros’ que justifican el secreto. ¿Quiénes son? Y sobre todo: ¿dónde está el papel que prueba el ‘camuflaje’ del alquiler? Sin eso, queda la sensación de que el escándalo es mayor que la prueba. Eso sí, el tono irónico y las comparaciones callejeras (como el préstamo vs. la moratoria de la luz) son letales para humanizar el dato.
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